Aquí te proponemos algunos tips de temas variados enfocados a mejorar la productividad organizacional; en poco tiempo infórmate de mucho más que puede ayudar a crecer tu quehacer laboral y empresarial.

16 cambios mentales para tener una vida más feliz, rica y exitosa

Los optimistas ven oportunidades que son invisibles a los pesimistas.

 

Todos estamos buscando ese elixir exclusivo que nos ayudará a incrementar nuestra riqueza, tener éxito y vivir una vida de felicidad y paz. ¿Quién no quisiera encontrar la forma de tenerlo todo?

Parte de la razón por la que todas esas cosas son difíciles de lograr es que nunca definimos realmente cuál es nuestro propósito en la vida. No nos conocemos realmente, así que no terminamos de entender lo que nos hace felices. Y realmente no queremos hacer el trabajo duro para llegar ahí.

No hay una fórmula mágica para hacer que todas estas cosas sucedan, pero si estás dispuesto a abrir tu mente y a dedicarle tiempo y esfuerzo puedes lograr casi cualquier cosa. Aquí hay 16 formas en las que puedes obtener éxito, riqueza y felicidad para vivir tu mejor vida.

  1. Visualiza la vida que quieres

Pregúntate a ti mismo si estás construyendo tu vida de forma que te haga feliz. Y si no lo estás haciendo, ¿a qué se debe? ¿Qué te está deteniendo? Es momento de hacerte responsable de tu vida. Todo lo que logres o no logres es resultado de tu actitud, comportamiento y hábitos. Piensa en cómo se vería tu vida ideal con lujo de detalles. Deja de poner pretextos y empieza a visualizar lo que quieres.

  1. Deja fuera lo que no es importante

Deja de intentarlo todo. Mejor empieza a recortar las cosas que no son importantes, las cosas que te distraen y que te agobian de manera innecesaria y te roban tiempo. Estas cosas están evitando que logres tus objetivos.

No permitas que tu mente se enlode con proyectos o cosas por hacer que no te importan realmente. Pregúntate a ti mismo por lo que te preocupa. ¿Qué te hace sentir mal? ¿En qué estás desperdiciando tu tiempo? Deja fuera las cosas que estén dañando tu cuerpo, mente o corazón.

  1. Enfócate en lo importante

Para ser feliz y exitoso en la vida primero tienes que decidir lo que quieres y luego, ir por ello. Elige un puñado de cosas que valores y que quieras que sean el punto focal de tu vida.

¿Qué es lo que realmente te importa? ¿Qué compromisos son los más importantes? Necesitas desarrollar una visión clara de cuáles son los objetivos más importantes de tu vida, lo que quieres lograr y luego enfocarte en esas cosas hasta que las obtengas.

  1. Da rienda suelta a tu fuerza interior

Para darte cuenta de cuál es tu verdadero potencial, debes entender todo lo que eres, todos tus talentos y habilidades, todas tus fallas y vulnerabilidades. Debes dar rienda suelta a tu fuerza interior. Es momento de abrir las cortinas y ver qué es lo que te ha estado deteniendo. Necesitas reconocer tu temple interno.

Tienes más fortaleza, coraje y resistencia de la que crees. Date cuenta de que eres capaz de muchas más cosas. Deja de permitir que el miedo tome las decisiones y siéntete cómodo en tu propia piel.

  1. Ponte en acción y construye tu autoestima

Cuando se trata de ser exitoso y construir riqueza, la auto confianza puede estar más relacionada con tu habilidad para prosperar que cualquier otra cosa, incluso más que tus capacidades. Y una de las mejores formas de construir tu autoestima es poniéndote en acción.

Deja de intentar ser perfecto, sólo sigue avanzando. Incluso si fracasas, eventualmente tendrás éxito si sigues avanzando. La clave es hacer ajustes y ponerte en acción de manera consistente. Todo ese trabajo duro crea autoestima que te ayuda a mantener tu impulso.

  1. Despégate de las malas situaciones

Demasiadas veces nos permitimos engancharnos en malas situaciones o nos ahogamos en negatividad. Nos atoramos en la vida y no sabemos cómo liberarnos para perseguir nuestros sueños.

Para encontrar la felicidad en la vida tienes que aprender a enfrentar tus miedos y empezar a hacer cambios. Puedes empezar con un pequeño paso en la dirección correcta. Si puedes sacar tu fuerza interior, logras impulsarte y lograr hasta lo imposible.

  1. Recibe las gratificaciones tardías

Instintivamente queremos evitar el dolor y buscar el placer, pero para tener éxito, crear riqueza y ser felices necesitamos aceptar la incomodidad a corto plazo para trabajar en nuestros objetivos a largo plazo. Debemos entrenarnos a nosotros mismos para recibir las gratificaciones tardías para lograr las cosas que realmente queremos en la vida.

Todos los objetivos importantes en la vida como ahorrar dinero, crear relaciones, construir una carrera y mantener nuestra salud requieren una gratificación tardía. Aprende a ver el cuadro completo antes de hacer algo de lo que después puedas arrepentirte.

  1. Crece más allá de ti mismo

Nunca vas a ser exitoso, rico y feliz si vives una vida aburrida, simple y carente de inspiración. Si quieres vivir una vida extraordinaria tienes que aprender a ponerte a ti mismo en situaciones incómodas y raras.

Necesitas salir de tu zona de confort y abrirle la puerta a lo desconocido. Las nuevas experiencias y el hecho de exponerte a ti mismo de formas inesperadas te darán información valiosa. Tendrás que aprender a confiar en ti mismo, esto te permitirá crecer más allá de tus limitaciones auto impuestas.

  1. Sé compasivo con los demás (y contigo mismo)

Mostrar compasión a otros significa mostrar que te importa y ser amable con los que son menos afortunados que tú. Significa ser sensible, tolerante, amable y generoso con los que te rodean.

Los estudios demuestran que los que dan a los demás tienen niveles de felicidad más altos y tienden a tener una mejor salud. Esto también puede ayudarte a crear vínculos y a construir relaciones con los demás, aumentando tu autoestima. Cuando practicas la compasión y la generosidad con otros, también te estás recordando ser amable contigo mismo y esto crea la expectativa de que los demás lo serán también.

  1. Construye habilidades sociales

La habilidad para conectar e influir en otros es básica para el éxito, incluso para encontrar trabajos bien pagados y para construir relaciones significativas. Las habilidades sociales, incluyendo ser capaz de comunicarte claramente y de relacionarte con otros, son extremadamente valiosas en el campo laboral.

Los puestos competitivos y bien pagados, todos ponen las habilidades interpersonales al inicio de la lista… Es una de esas cosas que requiere que un humano se involucre y que no pueden ser automatizadas. Si tienes problemas con las habilidades interpersonales, hay formas de mejorar esas destrezas y de desarrollar tu inteligencia emocional.

  1. Enfócate en el viaje

El viaje hacia lograr tus objetivos puede ser tan importante como el hecho de lograrlos. Sí, tus objetivos son cruciales, pero no subestimes la importancia del viaje en sí mismo y de todo lo que aprenderás en el camino. Puede ser que tus objetivos cambien, porque puede ser que tú cambies.

Y eso está bien, de hecho, puede esperarse. Pero la vida no trata sólo de llegar al final, si no nos perderíamos todo lo bueno que hay en medio. La felicidad y la satisfacción vienen de vivir una vida que tenga significado para ti, en cada paso del camino. Recuerda disfrutar el momento y valorar los recuerdos que vas haciendo.

  1. Invierte en ti mismo

Esto no sólo significa gastar dinero mejorando tu educación o aumentando tus habilidades profesionales, aunque todo eso es importante también. Invertir en ti mismo también significa darte el tiempo de mejorar y de permitirte crecer como persona.

Date tiempo para soñar despierto, para crear hábitos saludables y cuidarte. Aprende algo nuevo, algo loco o interesante que siempre hayas querido aprender pero que nunca te diste el tiempo. Date la oportunidad de ser bueno contigo mismo.

  1. Deja de compararte con los demás

Está en nuestra naturaleza humana evaluarnos, para ver cómo somos en relación con los demás. Pero usar a los otros como medida nos llevará a tener una baja autoestima, sentimientos de envidia y a no valorarnos.

Nunca serás mejor que los demás en todos los sentidos, y compararte constantemente no te ayudará a lograr tus objetivos, sino que puede desmotivarte. Mejor busca lo que quieres lograr y enfócate en convertirte en la mejor versión de ti mismo.

  1. Trabaja para aprender

La gente rica y feliz hace del aprendizaje una prioridad, por encima de trabajar por dinero. Si siempre estás trabajando para mejorar tus habilidades, aumentar tu conocimiento y profundizar en tu entendimiento, estarás cien por ciento comprometido con lo que estás haciendo.

Serás más productivo y más exitoso y tu mente se mantendrá estimulada y flexible. Asegúrate de enfocarte en aprender por el simple hecho de tener más valor, así tu conocimiento puede aplicarse, y no sólo enfocarte en lo que es entretenido.

  1. Practica la gratitud

Pasar algunos minutos al día practicando la gratitud puede aumentar tus sentimientos de bienestar, felicidad y resiliencia ante el estrés. También ha demostrado ayudarte a ser más eficiente en el trabajo, aumentando tus capacidades para tomar decisiones y tu productividad.

La gratitud nutre la fortaleza mental durante los momentos difíciles y te ayuda a apreciar y a tener relaciones más profundas. Puedes practicar la gratitud tomándote unos minutos para notar y reflexionar sobre las cosas que agradeces en tu vida.

  1. Haz que sea divertido

Encuentra pequeñas formas de hacer que la vida sea divertida todos los días. Usa una camiseta divertida. Habla con gente que no conoces. Come en un lugar diferente. Pero más allá de eso, encuentra formas de sorprenderte, a ti y a los demás. Di sí a las cosas a las que normalmente dirías que no.

Deja de preocuparte por las cosas que no puedes cambiar y deja hacer que todo sea serio o solemne. La vida nunca será perfecta, pero puede ser muy divertida. Aprende a vivir al máximo y date la oportunidad de florecer.

(Fuente: Entrepreneur)

10 errores que debes evitar cuando arranques un negocio en internet

Para aumentar tus posibilidades de éxito, intenta y evita estos 10 errores comunes cuando empieces un negocio en línea.

Leer más

5 pasos para que la tecnología no sea enemiga de la productividad

El mexicano pasa 8.1 horas conectado a internet, incluyendo las horas de productividad en la oficina. ¿Es posible evitar distracciones?

 

La dependencia hacia los gadgets no es un padecimiento de casos excepcionales, sino de rutinas de mayorías: revisar el WhatsApp al despertar o renovar el estado en Facebook antes del desayuno es, para buena parte de los mexicanos, el resumen mañanero de un día cualquiera.

El estudio más reciente de la Asociación de Internet.MX develó cifras de las que ya no hay retorno: el mexicano pasa 8.1 horas conectado a la red diariamente.

Es decir, gasta más tiempo en la web que en cualquier otra cosa, y esto último incluye, normalmente, las horas de productividad en la oficina.

Las empresas se preguntan: ¿cómo no sentirse relegado por el smartphone y las redes sociales?

Ante un comportamiento que no parece que vaya a disminuir sino, por el contrario, seguirá incrementando como lo ha hecho en los últimos años, la pregunta real debe ser: ¿cuál es el papel de los empleadores para equilibrar ese tiempo, sin que afecte los resultados de productividad de los empleados?

“Tenemos que entender que las nuevas generaciones crecieron, se formaron y se seguirán desarrollando en un contexto tecnológico. La facilidad de acceso a herramientas, a información, contenidos y demás es parte de esa formación natural”, advierte Sebastián Ramírez, director general de Laboral 360°.

Para diseñar una estrategia en torno a este comportamiento digital, los departamentos de Recursos Humanos deben tomar en cuenta los principales indicadores que rodean a la conectividad, como el hecho de que el 74% de los usuarios mexicanos de Internet se conecta desde dispositivos móviles y que, en promedio, los millennials pasan tres horas al día en sus redes sociales.

“Tenemos que enfocarnos en los objetivos que tiene cada persona en su respectivo puesto. Hay que preocuparnos, como empresarios, por la transformación de las dinámicas de cada uno de esos puestos y en cómo identificar a la tecnología como una herramienta y no como distractor”, lanza Ramírez, en entrevista con Alto Nivel durante su más reciente participación en Expo Capital Humano.

La responsabilidad de un cambio positivo para que la tecnología no se vuelva el peor enemigo de la productividad debe llegar, en primera instancia, por parte de las empresas y no de los individuos, puntualizó el especialista.

Ramírez comparte algunos consejos que permitirán a las organizaciones avanzar del brazo de los millennials y las tecnologías, para que las empresas también puedan dar ese siguiente paso en el entendimiento de las necesidades de las nuevas generaciones.

  1. Evitar prohibiciones

Las nuevas generaciones crecieron con la tecnología, así que irrumpir en ese comportamiento a través de medidas coercitivas, como la prohibición o el castigo por pasar tiempo en redes sociales, por ejemplo, son un pésimo inicio. Este tipo de soluciones –que no solucionan nada– generan conflictos innecesarios, dividen al equipo y crean en el empleado la sensación de incomprensión y poca receptividad por parte de sus mandos superiores.

  1. Dar sentido a cada puesto

Las nuevas generaciones también buscan crear impacto desde su puesto de trabajo, y este es un factor importante para disminuir el tiempo de distracción. “Cuando un trabajo tiene sentido para un empleado, cuando los objetivos son claros, hay una evaluación constante y retroalimentación, así como un jefe que se convierte en guía y mentor, entonces el tiempo de distracción va disminuyendo, porque el empleado le da prioridad a su actividad productiva, busca metas y desarrollo personal y profesional”, asegura Ramírez.

  1. Adaptar la cultura de trabajo

Las nuevas generaciones no se entusiasman demasiado con horarios de 9 a 6. “Los gerentes, directores de empresa y mandos medios, debemos ser los primeros en sensibilizar a la organización sobre esta nueva cultura de trabajo. Es una oportunidad para generar modelos más flexibles, desde su forma de contratarlos hasta en el esquema de pago”, señala el especialista. De igual forma, aquí caben las modalidades de trabajo remoto, como freelance y home office, con las cuales se puede aprovechar esa conectividad y movilidad inherente en la tecnología.

  1. Probar nuevas formas de pago

Ramírez comparte que, desde su compañía, han partido de análisis de nuevos comportamientos para poner en práctica programas piloto de nuevas formas de pago. Trabajo desde casa, jornadas desde cinco horas y pagos por hora son parte de una nueva fórmula que podría expandirse en las organizaciones en los próximos años.

  1. Cambiar el chip en toda la empresa

Estos cambios no podrán darse si la organización no participa en su conjunto. Se trata de una transformación lineal que empieza con los directivos, y tiene en el departamento de Recursos Humanos a su eje principal. “Todos los mandos medios deben comprometerse con estos cambios y poner en práctica estas adecuaciones. Hay que apoyar y generar compromisos claros para las nuevas generaciones, así como implementar los recursos de la empresa y toda esa tecnología disponible para ir en el mismo sentido y con la misma dinámica”, final(zó el experto.

 

(Fuente: Alto Nivel)

4 Tips para hacer crecer tu negocio sin estresarte

Uno de los retos más complejos del mundo laboral es emprender, pues cometes un solo error y el modelo de negocio puede quebrar. Lo básico es saber contratar al personal adecuado, definir objetivos y designar responsabilidades, no sólo te permitirá un buen funcionamiento de la compañía, sino también evitará que te sientas esclavo del trabajo.

Impulsa tu negocio correctamente y ayúdate con estas recomendaciones que comparte Sebastián Medrano Gallo, director de Marketing del portal inmobiliario y empresa de tecnología Propiedades.com:

       Establece metas realistas pero desafiantes

“Siempre que la empresa esté alineada con un objetivo en común, que sea fácil de recordar, desafiante y creíble, los miembros de la organización se van a entusiasmar y van a buscar evolucionar con ella.”

Lejos de las planeaciones anuales estáticas, Medrano sugiere recurrir a un acercamiento ágil en donde se usan ciclos de objetivos cortos que permitan a la compañía adaptarse y reaccionar al cambio.

Los objetivos de cada individuo de la organización deberán estar alineados con los objetivos organizacionales, generando coherencia en las metas y visión de la compañía.

       Aprende a contratar

“Los empleados hacen a las empresas: realizan el trabajo diario, crean y le dan forma a la cultura organizacional. Las malas contrataciones no solo consumen recursos financieros, sino que afectan el estado anímico de la organización y tienen un impacto negativo en los resultados.”

Un emprendedor debe crear un sistema de contratación, donde se evalúen las habilidades técnicas, un ajuste cultural, es decir, el liderazgo, los valores y propósito de cada miembro.

       Empodera el equipo

“Delegar no es desentenderse, sino desarrollar procesos de cumplimiento de objetivos y supervisión claros que permitan el cumplimiento de metas en conjunto.”

Centralizar la toma de decisiones disminuye la velocidad de reacción y genera una sobrecarga de procesos.

Cada miembro de la organización debe entender el valor de su trabajo, pues altos niveles de empoderamiento fomentan la creatividad, la satisfacción laboral y la autoestima.

       Favorece la integración

Los emprendedores deben abrir espacios de comunicación entre miembros del equipo para exponer sus resultados, alinear los esfuerzos organizacionales y encontrar oportunidades de mejora.

Algunas empresas que utilizan metodologías ágiles realizan un encuentro quincenal o mensual en el cual distintos equipos muestran su trabajo y resultados.

Esto pretende crear un espacio en el cual todos los equipos puedan interactuar con cualquier persona que quiera entender su operación, conocer los productos y obtener retroalimentación de oportunidades de mejora.

Al aplicar estas ideas de manera conjunta, toda la compañía puede crecer en conjunto y favorecer un ambiente laboral en el que el equipo se sienta más cómodo e integrado. Por lo cual debes tomar un tiempo para definir tus estrategias y lograr tus metas de la mejor manera.

 

(Fuente: Mujer Ejecutiva)

5 trucos para vencer la procrastinación

¿Te sientes incapaz de iniciar los proyectos que te has propuesto? Estas estrategias te ayudarán a comenzar de nuevo.

Entre los retos más difíciles que enfrentamos los empresarios se encuentra nuestra renuencia a dar el primer paso en un proyecto, y después, el hecho de que solemos arrastrar las cosas demasiado tiempo. La falta de motivación puede dejarnos atrapados y hacernos sentir incapaces de iniciar los proyectos que nos hemos propuesto… ya ni siquiera hablemos de terminarlos.

La procrastinación o el aplazamiento de pendientes nos es familiar a todos. En mis 10 años como empresario, los últimos tres años he estado trabajando desde una computadora portátil y viajando por el mundo con mi familia, he reunido cinco estrategias simples para mantenerme enfocado y hacer el trabajo necesario para que mi negocio crezca.

  1. Haz una sola cosa

Una de las principales causas de la procrastinación es que las tareas grandes parecen abrumadoras. Para evitar esto, divide las tareas grandes en partes más pequeñas y manejables, y concéntrate en una a la vez.

Tal como escribió Gary Keller en su libro The One Thing (La única cosa): aquellos que se concentran en una sola cosa son quienes avanzan en este mundo. Si queremos evitar sentirnos abrumados, debemos dividir nuestros objetivos y proyectos. Sin importar qué tan grande sea un proyecto, éste siempre puede dividirse en partes más pequeñas que nos permitan comenzar a trabajar en una secuencia lógica.

  1. Fija plazos

Los plazos, ya sean autoimpuestos o establecidos por clientes o socios, nos comprometen a finalizar las tareas. Una meta fija siempre hace que el trabajo sea más fácil de terminar. Cuando no tenemos una fecha de entrega definida, las tareas suelen ser menos concretas en nuestras mentes. Esta falta de claridad es una gran aliada de la distracción.

Para los creativos y emprendedores, los plazos suelen tener una connotación negativa. Muchos incluso los evitan a toda costa. Sin embargo, nada puede ser peor que evadirlos. “La inspiración más grande es una fecha límite”, explica Nolan Bushnell, fundador de Atari Corporation y de Chuck E. Cheese Pizza.

  1. “Terminado” es mejor que “perfecto”

Buscar la perfección ha significado la muerte de muchas ideas brillantes, libros, productos y negocios. Es fundamental que nos esforcemos siempre por dar lo mejor, pero como emprendedores, también debemos entregar resultados. Trabaja para terminar 80% de tus tareas, y después esfuérzate en mejorarlas.

Entre más tiempo miremos una página en blanco o una pizarra, más difícil será aterrizar una tarea en nuestra mente. Entre más tiempo nos tardemos en comenzar, nuestro diálogo interno nos boicoteará con mayor fuerza. Y, si esto sucede, será más difícil completar una tarea.

  1. Toma un paseo sin pensar

Esto puede parecer contraproducente, pero está demostrado que dejar de darle vueltas a un asunto puede ayudar a completarlo más rápido. Según numerosos estudios, las personas tienden a desempeñarse mejor mentalmente después de realizar ejercicio ligero. Sin embargo, estos beneficios tienden a disminuir cuando la actividad es intensa.

A veces, lo más productivo que puedes hacer es dejar tu escritorio, salir y simplemente caminar. Camina y deja que tu mente descanse sin pensar en los pendientes. Darle vueltas a una sola idea puede causar ansiedad y hacerte sentir agobiado. Por el contrario, tomar un descanso te permitirá romper el círculo vicioso de la procrastinación y acercarte a tus metas. El simple acto de caminar sin pensar le permitirá a tu mente subconsciente procesar las ideas claramente.

  1. Ponte a trabajar

Stephen King es uno de los autores más exitosos de nuestro tiempo, y también uno de los que más trabaja. Dice: “los aficionados se sientan y esperan a que les llegue la inspiración; el resto de nosotros, simplemente nos levantamos y vamos a trabajar”.

Sin importar cuántos consejos, trucos o tips encuentres para superar la procrastinación, todos ellos terminarán cuando te sientes y te dispongas a terminar tu trabajo.

¿Estás listo para dar el primer paso?

 

 

(Fuente: Entrepreneur)

5 hábitos que mejorarán tu cerebro en 2018

Si tu energía, concentración y cansancio influyeron negativamente en tu desempeño del 2017. Te decimos los hábitos que puedes adoptar para que ya no suceda y que ayudarán a tu cerebro en 2018.

Tu ánimo decae al pensar que no todos tus proyectos se concluyeron, la frustración de un año “bueno” no te llena del todo y dejaste a medias algunas tareas que en enero te cargaban de energía y emoción, ¿has pensado la verdadera razón?.

La falta de motivación para realizar lo que nos proponemos no necesariamente tiene que ser emocional, también es física. El cerebro es la principal máquina que nos hace trabajar, esforzarnos, pensar y ejecutar nuestras tareas diarias. ¿Qué tal lo trataste este año?

Realiza estos hábitos este 2018 para que tu cerebro permanezca alerta, creativo, racional y sano:

1.- Cambia tus hábitos alimenticios

Comer bien no solo hará que te veas mejor, también que tu cuerpo y sus órganos funcionen mejor (sí, también el cerebro).

Comienza cambiando el café por el té verde. El café puede darte energía unos momentos y después vuelves a sentirte cansado. El té verde contiene menos cafeína y tiene antioxidantes, los cuales ayudan a proteger las células cerebrales.

Te recomendamos incluir en tu dieta aceite de oliva, pescado azul, almendras, nueces y verduras. ¡Alimentos que ayudan el crecimiento celular y evitan deterioros cognitivos!

2.- 20 minutos de movimiento al día

El cerebro no solo necesita una buena alimentación y descanso, también es importante el ejercicio para evitar el deterioro cognitivo. La actividad física aumenta el flujo sanguíneo en todo el cuerpo y el cerebro.

¿La época navideña te deprime? el ejercicio tiene el mismo efecto en el cerebro que una pequeña dosis de antidepresivos y disminuye las hormonas del estrés. ¡Motívate, atrévete y actívate!

3.- Rétate y sal de tu zona de confort

El cerebro necesita de estímulos y desafíos constantes para no deteriorarse. Mantenerte motivado también implica realizar cosas distintas y fuera de rutina.

Aprender un nuevo idioma o un instrumento musical es la mejor manera de obligar a tu cerebro a renovarse y desarrollar nuevas conexiones. Cambia de rutina, toma distintos caminos al trabajo, sal a diferentes lugares los fines de semana, todo ayuda a que tu perspectiva de la vida cambie.

4.- Duerme siempre que puedas (en serio)

El cerebro necesita descansar para renovarse diariamente. Mientras dormirnos, nuestro sistema limpia al cerebro de neurotoxinas y eso provoca que en las mañanas te sientas descansado y listo para un nuevo día.

Como ya sabes, lo recomendable son de 7 a 8 horas al día, pero también tomar siestas ayuda a que tu cuerpo y cerebro descansen para volver a cargar energías.

5.- Mantener una vida social activa

Se dice que las personas ermitañas o aisladas de la sociedad, tienen un deterioro del cerebro mayor al de las personas sociales.

Mantener una vida social activa con amigos y familiares es muy importante pero también lo es el conocer gente nueva. Además de ayudarte con Networking, conocer personas te ayudará a ampliar tus conocimientos. ¡Sal y diviértete!

(Fuente: OCC Mundial)

10 libros para emprender y hacer negocios en 2018

Los libros son grandes consejeros y guías para los emprendedores; especialmente cuando están escritos por líderes y empresarios que han recorrido largos y diversos caminos hacia el éxito, dejando detrás de cada palabra impresa grandes enseñanzas y valiosos secretos.

El próximo año comienza a dibujarse ante nuestras perspectivas con muchos retos y nuevos obstáculos, pero podemos comenzarlo con el pie derecho poniendo bajo nuestro brazo las lecciones de varios expertos.

En Alto Nivel te compartimos los mejores libros de negocios y emprendimiento que nos dejó este año, que podrán ayudarte a identificar oportunidades y a desarrollar tus fortalezas como empresario este 2018.

Originales – Adam Grant (Cómo los inconformes mueven al mundo)

Ya lo decía Albert Einstein hace años, “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”, pero ¿cómo romper con el ciclo del deber ser y de lo que, como productos y miembros de una sociedad, hemos situado en nuestro imaginario como lo normal y correcto?

En Originales, Adam Grant, nos incita a innovar y a atrevernos, haciendo a un lado los prejuicios y el miedo al fracaso, mientras explora momentos decisivos y disruptivos en la historia de empresas y proyectos en los que una buena idea, a pesar de ir en contra de lo establecido, cambió sus rumbos.

Autopsia de una empresa creativa – Mario F. Retana

Muchas empresas de la industria musical, de producción, diseño, arquitectura o comunicación se han extinguido como estrellas fugaces en el cielo tras cumplir un ciclo en el que no lograron establecerse financieramente.

En Autopsia de una empresa creativa, Mario F. Retana se dio a la tarea de analizar durante cinco años la actividad de más de cien empresas del sector creativo, realizando un estudio profundo de los procesos económicos de éstas. Como resultado, el autor te ofrece las herramientas para materializar tu sueño sin hacer de lado el aspecto económico y financiero de la industria creativa, resumiendo las cualidades y aciertos de  aquellas que sobrevivieron contra aquellas que se esfumaron tras no generar los ingresos requeridos.

Titanes – Tim Ferriss

Tim Ferriss, famoso por su podcast The Tim Ferriss Show, en el que ha entrevistado a más de 200 personalidades, reúne en este libro los consejos de Titanes de los negocios entre los que se encuentran Tony Robbins, Chris Sacca, Malcolm Gladwell y Arnold Schwarzenegger recopilando las rutinas, técnicas y comportamientos que los llevaron a sobresalir del resto, demostrando que los pequeños detalles hacen la diferencia.

Nunca te pares – Phil Knight

Jamás estará de más seguir los pasos que recorrió un líder empresario cuya marca se ha convertido en un referente universal.  Phil Knight, creador de la marca mundialmente conocida, Nike, narra a lo largo de esta biografía la historia detrás de su icónica empresa de calzado deportivo  que comenzó con tan sólo 50 dólares y que actualmente factura más de 30 mil millones al año.

En Nunca te pares, Knight comparte las experiencias, dificultades y aprendizajes que atravesó para crear una de las marcas más reconocidas de la actualidad.

The upstars – Brad Stone

Después del boom de grandes empresas como Uber y Airbnb, este libro se convierte en una lectura indispensable para aquellos empresarios que anhelan cambiar las reglas bajo las cuales funcionan los negocios tradicionales.

Si bien la transformación ya está sucediendo alrededor del mundo, aún es momento de subirse a la ola y en este libro, Brad Stone, por medio de consejos prácticos e inspiradores, motiva al lector y empresario a potencializar sus ideas y monetizarlas.

Principles – Ray Dalio

Incluso Bill Gates ha elogiado este libro en el que Ray Dalio, fundador de Bridgewater Associates, se propone, según sus propias palabras, ayudar al empresario a conseguir lo que realmente quiere, impulsándolo a pensar por sí mismo y sobre todo a tomar decisiones a partir de la verdad y de nuestros objetivos.

A lo largo de Principles, Dalio, brinda una guía para el directivo en la que lo colmará de consejos que van desde la contratación, evaluación y entrenamiento del personal, hasta el manejo de tus expectativas como líder de una gran maquinaria y la capacidad para identificar y solucionar problemas.

Real Artists Don’t Starve – Jeff Goins

Si eres un pintor, un escritor o un emprendedor que está comenzando su empresa y te preguntas cómo sobrevivir mientras echas a andar tu sueño, en este libro descubrirás 12 estrategias para hacer dinero del arte que creas y en general de tu trabajo.

Los creativos de cualquier tipo encontrarán en este libro una guía hacia el éxito y aunque a momentos el libro de Goins podría llegar a parecer un texto bastante idealista, lo cierto es que reúne consejos prácticos y eficaces para monetizar tus ideas.

Hug your haters – Jay Baer

En una era en la que gran parte de la interacción empresa- cliente, sucede vía online, aprender a canalizar la retroalimentación de tus usuarios se convierte en una herramienta, e incluso un arma, de vital importancia.

Si bien no podemos controlar o censurar a los famosos “haters” que despotrican en redes sociales respecto a nuestro producto, servicio o empresa; según Baer, sí podemos transformar los reclamos de un cliente en un número positivo para nuestra empresa y convertir a los desertores en voceros fehacientes de tu marca. ¿Cómo? Bastante sencillo: respondiendo a sus quejas.

Y es que, si hay algo que molesta a un usuario más que la falla en el servicio o producto que adquirió, es sentirse ignorado.

¿Eres Imprescindible? – Seth Godin

Todos formamos parte de una sociedad en la que los bienes materiales no son el único, ni el principal, bien intercambiable ya que gracias a, y también por culpa de,  las herramientas digitales de las que disponemos, los individuos nos hemos convertido en un producto más de la industria y de los negocios.

En este libro Seth Godin, te proporcionará una guía para identificar y destacar tus capacidades en pos de distinguirte del resto y convertirte en un elemento imprescindible, sacándole el mejor provecho a tu conocimiento y experiencia.

Superjefes – Sydney Finkelstein

Aunque existen muchos jefes, todos sabemos que en realidad hay muy pocos que llegan a cumplir en plenitud con lo que el título exige; desde administración, don de mando, experiencia y conocimiento, hasta carisma y liderazgo, entre muchas otras cosas.  Sin embargo, sólo un líder de verdad reconoce la importancia de mantener a su alrededor un buen equipo de colaboradores.

En Superjefes, Finkelstein revela a través de ejemplos puntuales qué ha distinguido a directivos que han destacado a través de innovadoras formas de inspirar y provocar a quienes los rodean.

(Fuente: Alto Nivel)

Cómo ser CEO y padre de familia sin morir en el intento

Tener un negocio propio es bastante similar a tener un hijo: se requiere disponibilidad a toda hora, mucha atención y cuidado, tener un equipo de personas en las cuales confiar.

Tener un negocio propio es bastante similar a tener un hijo: se requiere disponibilidad a toda hora, mucha atención y cuidado, tener un equipo de personas en las cuales confiar, paciencia para afrontar los retos y convertirlos en aprendizajes, pero siempre que sea con amor, traerán felicidad, orgullo y buenos momentos.

Sin embargo, cuando ambas situaciones se presentan al mismo tiempo no siempre es fácil mantener el balance y muchas personas encuentran complicado manejar el tiempo para dar lo mejor a su bebé, a su negocio y encontrar espacios para ellos mismos.

De acuerdo a la experiencia del CEO de Viajala, Thomas Allier, todo lo anterior es posible, con paciencia, determinación y mucha organización. Estos son los 7 consejos que Allier da para mantener el equilibrio entre ser un padre entregado y un empresario exitoso:

1. Piensa en que el momento importa

Pensar en la crianza de un bebé será mucho más difícil si tu empresa apenas está en una etapa inicial. Para los emprendedores, tanto hombres como mujeres, fundar una empresa significa hacer sacrificios de tiempo y dinero. Renunciar a un empleo estable para dedicarse de lleno al negocio, es el caso de la gran mayoría que se arriesga a emprender, y al principio no siempre es posible igualar los ingresos de una empresa en fase inicial a los de  un salario anterior.

Aunque nunca habrá un momento “perfecto” para tener un bebé, si hay unos más convenientes que otros. Tener que proveer para una empresa en fase inicial y para un bebé al mismo tiempo, puede ser una carga muy pesada. Es preferible contar con un negocio ya estable al momento de tomar la decisión de iniciar una familia.

2. Ten un plan eficiente

Saber y entender bien tus planes de emprendimiento a futuro es fundamental al tomar la decisión de tener hijos. Si planeas tener hijos con una pareja, debes tener en cuenta que hoy en día, tanto hombres como mujeres, quieren estar abiertos a formar una familia, pero también a seguir involucrados en el crecimiento de sus carreras. Habla con tu pareja y discutan los planes de ambos a nivel personal y profesional. Si los dos quieren seguir involucrados en sus carreras después de estrenarse como padres, deben pensar en las opciones que tienen para poder cumplir con ambas responsabilidades, como por ejemplo, más horas de trabajo desde casa.

Tener un negocio propio es bastante similar a tener un hijo: se requiere disponibilidad a toda hora, mucha atención y cuidado, tener un equipo de personas en las cuales confiar, paciencia para afrontar los retos y convertirlos en aprendizajes, pero siempre que sea con amor, traerán felicidad, orgullo y buenos momentos.

Sin embargo, cuando ambas situaciones se presentan al mismo tiempo no siempre es fácil mantener el balance y muchas personas encuentran complicado manejar el tiempo para dar lo mejor a su bebé, a su negocio y encontrar espacios para ellos mismos.De acuerdo a la experiencia del CEO de Viajala, Thomas Allier, todo lo anterior es posible, con paciencia, determinación y mucha organización. Estos son los 7 consejos que Allier da para mantener el equilibrio entre ser un padre entregado y un empresario exitoso:

1. Piensa en que el momento importa

Pensar en la crianza de un bebé será mucho más difícil si tu empresa apenas está en una etapa inicial. Para los emprendedores, tanto hombres como mujeres, fundar una empresa significa hacer sacrificios de tiempo y dinero. Renunciar a un empleo estable para dedicarse de lleno al negocio, es el caso de la gran mayoría que se arriesga a emprender, y al principio no siempre es posible igualar los ingresos de una empresa en fase inicial a los de  un salario anterior.

Aunque nunca habrá un momento “perfecto” para tener un bebé, si hay unos más convenientes que otros. Tener que proveer para una empresa en fase inicial y para un bebé al mismo tiempo, puede ser una carga muy pesada. Es preferible contar con un negocio ya estable al momento de tomar la decisión de iniciar una familia.

2. Ten un plan eficiente

Saber y entender bien tus planes de emprendimiento a futuro es fundamental al tomar la decisión de tener hijos. Si planeas tener hijos con una pareja, debes tener en cuenta que hoy en día, tanto hombres como mujeres, quieren estar abiertos a formar una familia, pero también a seguir involucrados en el crecimiento de sus carreras. Habla con tu pareja y discutan los planes de ambos a nivel personal y profesional. Si los dos quieren seguir involucrados en sus carreras después de estrenarse como padres, deben pensar en las opciones que tienen para poder cumplir con ambas responsabilidades, como por ejemplo, más horas de trabajo desde casa.

Recuerda que sea cual sea tu situación sentimental, en la actualidad ya no se trata solo de “ayudar” al otro, sino de dividir de forma clara y equitativa las funciones y el tiempo de ambos, para que así puedan aportar a la crianza y cuidado del bebé y a sus proyectos profesionales.

3. Procrastina menos

Parte de la clave del éxito para que tu negocio siga a flote y creciendo, es que realmente dediques los horarios de trabajar al trabajo. Haz todo lo posible por aumentar tu productividad en la oficina, como por ejemplo, evitando largas reuniones y comités, o designando un momento especial del día para revisar y responder correos. Busca una persona de confianza o un lugar con excelentes recomendaciones si necesitas ayuda para cuidar a tus hijos durante el día y así puedas concentrarte en las horas de trabajo.

4. Acepta las imperfecciones

Sheryl Sandberg, COO de Facebook escribió una vez: “Hecho es mejor que perfecto”. Dale prioridad a hacer las cosas y no pierdas tiempo idealizando cómo quieres exactamente que resulten. Al tener un negocio y a la vez un bebé, se deben hacer pequeños sacrificios y tomar decisiones, que tal vez no sean lo esperado, pero son efectivas. Por ejemplo, delegar el cuidado de tu bebé a alguien más por unas horas al día, tiene sus pro y sus contra.

A muchos padres de familia les critican este tipo de decisiones, pero si estás determinado a seguir trabajando por tu negocio y sientes que esta es la mejor solución, sigue tu instinto. Todo es cuestión de saber adaptarse, de aprender que dar mejores resultados para tu familia y de ignorar a quienes juzgan tus decisiones.

5. Deja el trabajo en la oficina

Intentar cuidar de tu empresa mientras debes cuidar a tu bebé solo logrará que hagas dos trabajos mal hechos. Intenta dejar todos los pendientes del día listos antes de salir, o deja listas de cosas urgentes para primera hora de la mañana siguiente. Cuando estés en casa, apaga el computador, y dedica tiempo a estar en familia y a ti mismo.

6. Pide ayuda cuando lo necesites

Que en algunos momentos sientas que no tienes idea de cómo continuar administrando tu negocio y criando a un bebé, es completamente normal. Ambas cosas requieren de mucho trabajo, y puede ser abrumador tener tanto que hacer. No intentes ignorar esa sensación y tratar de hacer todo por tu cuenta. Pide ayuda sin miedo a tus familiares, a tu pareja o a tus amigos si necesitas consejos o apoyo, y no temas delegar funciones en el trabajo o, si tienes la posibilidad, contratar más personal para aligerar un poco tu carga laboral.

7. Piensa en tus empleados

Si tienes empleados en tu empresa, sé flexible con los que tengan hijos, permitiéndoles horarios más prácticos para ellos o más tiempo de trabajo desde casa. Empresas como Patagonia, ofrecen una guardería dentro de las oficinas para que los empleados puedan estar tranquilos durante las horas de trabajo y almorzar con sus hijos o verlos durante los tiempos de descanso.

El fundador, Yvon Chouinard, afirma que no es algo muy caro de implementar y que disminuyó notablemente la inasistencia de sus empleados. Aunque no es algo fácil de implementar para una empresa muy pequeña, es un gran ejemplo de una buena práctica empresarial para tener en cuenta.

(Fuente: Alto Nivel)

¿Tienes fatiga mental? 5 pasos para relajarte y cambiar el chip

¿Son las 11:00 de la mañana y ya te sientes como si hubieras corrido un maratón? Lo preocupante es que solo te paraste por un café y esa ha sido tu mayor actividad física del día… Lo tuyo es fatiga mental, bueno también lo mío y lo de todos.

Muchas veces nuestra fatiga está más relacionada con nuestra mente que con nuestro cuerpo. Te lo digo yo que soy mamá de tiempo completo y también trabajo de forma independiente. Estudios han demostrado que el cuerpo puede soportar jornadas exhaustivas y aún así mantenerse con energía, pero si se trata de la mente la historia es muy diferente.

Una vez que somos presas de la fatiga mental, corremos el riesgo de perder claridad, motivación, llegar a nuestro límite y tirar la toalla. Es por eso que es tan importante prestar atención a las señales de cansancio que nos manda la mente.

Falta de objetividad y creatividad, irritabilidad, sensibilidad excesiva, ansiedad, tristeza profunda, pesimismo: son solo algunos de los posibles síntomas, pero el fondo va mucho más allá.

Empecemos por entender ¿qué puede causarnos fatiga mental?

1. La ansiedad por el futuro

Vivir en el futuro resulta muy desgastante y aunque muchos lo ven como un acto inofensivo la realidad es que puede hacernos mucho daño. Especular sobre todo lo malo que puede pasarnos: ¿y si me quedo sin trabajo?, ¿y si ya no me quiere?, ¿y si me enfermo?, ¿y si fracaso?, ¿y si nada de eso pasa y tú ya lo sufriste como si hubiera sucedido?

2. Rencores y resentimientos del pasado

Por tu propio bien, perdona lo que tengas que perdonar y a quien tengas que perdonar (incluyéndote a ti mismo), suelta las cargas que no son necesarias, ya sea porque no son tuyas o porque de nada te servirá llevarlas contigo. Lo único que consigues con eso es mermar tu energía y vivir esclavizado de situaciones que ya no forman parte de tu presente y que te orillan a la autodestrucción que implica el rencor.

3. La falta de aceptación de la realidad, de los demás y de uno mismo

Si eres de los que se resiste a la realidad, pretendes cambiar a las personas que están a tu alrededor y nunca terminas por sentirte pleno con la persona que eres en la actualidad, seguramente vives muy cansado, pues en todo momento estás luchando con las exigencias de tu ego que no para de decirte lo que “tienes” que hacer,  cómo deben de ser las cosas, cómo tienen que actuar los demás para mantenerte contento, amedrentándote para que no bajes la guardia y le demuestres a todo el mundo cuanto vales y nunca te quedes atrás. Agotador de sólo leerlo ¿no crees?

4. No tener metas y un rumbo claro

Decía Nietzsche, “Aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a cualquier cómo”. No importan las horas de desvelo, los sacrificios, los errores y fracasos en el camino, siempre y cuando nuestro sentido de vida esté bien claro, de lo contrario todos nuestros esfuerzos serán desperdiciados y sólo nos desgastaremos. Las metas claras y bien definidas nos inyectan energía.

5. Postergar

Uno de los temas que más agota a nuestra mente es la conciencia de que tenemospendientes importantes y urgentes que hemos postergado y que las consecuencias de este retraso serán muy perjudiciales para nosotros. Seguramente has experimentado el placer de tachar actividades en tu lista de pendientes, es como cuando te quitas un zapato muy apretado, tu alma descansa y te sientes liberado.

Las causas anteriores pueden provocarnos una “diarrea de pensamientos”, a través de los cuales estamos merodeando constantemente por todo aquello que hasta el momento no hemos hecho bien, instalados en el papel de víctima por lo que otros nos han hecho, quejándonos de todo y de todos, además de alimentar una visión fatalista del futuro. Se crea un círculo vicioso del que difícilmente podremos salir si mantenemos ese mismo patrón de pensamientos.

¿Cómo cambiar el chip?

1. Sé consciente de que tú no eres tus pensamientos, sino la persona que es capaz de observarlos, siendo así date cuenta de éstos pero no continúes rumiándolos.

2. Regresa a tu aquí y a tu ahora. Suelta las ataduras del pasado y la ansiedad por el futuro. Analiza cuáles de esos pensamientos son irracionales y cuáles sólo existen en tu imaginación. Piensa que nadie tiene la vida comprada y ese futuro que tanto te agobia es incierto. Planea, actúa y prevé, pero nunca olvides que lo único que está en tus manos es el momento presente.

3. Conéctate con tu corporalidad: respirar, meditar, practicar mindfulness o alguna actividad física que te permita adentrarte en las sensaciones de tu cuerpo, tan profundamente que te vuelves uno con lo que estás haciendo y dejas de pensar compulsivamente.

4. Elige tus pensamientos: aunque a veces pareciera que tienen vida propia la realidad es que nosotros somos los únicos capaces y responsables de manejar nuestros pensamientos, nosotros decidimos evocar las experiencias que nos generan dolor o ansiedad y así también decidimos alimentarlas para darles más fuerza o dejarlos pasar para debilitarlos y cambiarlos por otros más funcionales.

5. Ten un proyecto en tu aquí y en tu ahora, objetivos breves a corto plazo que te vayan dando un sentido de logro y te motiven a ir avanzando día con día, paso a paso. Los proyectos demasiado complejos e inmensurables son fuente de ansiedad y frustración, te puedes sentir agotado en la lucha por conseguir lo inalcanzable.

Para finalizar y a modo de resumen me gustaría compartirte algunas máximas que me han ayudado a superar mi propia fatiga mental:

  • El mundo no te debe nada, tu eres responsable de cómo te sientes y actúas.
  • Todo pasará, tanto lo bueno como lo malo
  • En dónde está tu atención están tus resultados
  • Muchos de nuestros problemas solo existen en nuestra imaginación
  • La calidad de tu experiencia es directamente proporcional a la calidad de tus pensamientos
  • Sólo por hoy
  • Exceso de análisis produce parálisis

¿Te sientes identificado con alguna de estas causas? ¿Qué consecuencias crees que te traerá continuar pensando así?

(Fuente: Alto Nivel)

El dinero no hace la felicidad; la liquidez, sí.

Nuestra percepción de bienestar está condicionada por la disponibilidad de recursos inmediatos.

Cuando era joven pensaba que el dinero era lo más importante en la vida; ahora que soy viejo, sé que eso es cierto.

Oscar Wilde

Con frecuencia reflexionamos acerca de la relación que existe entre el dinero y la felicidad. Se discute si la felicidad puede provenir de lo material relacionado con ello.

En el plano académico se trata de un tema que se ha estudiado desde muy diversos enfoques y perspectivas.

En algunos casos se ha medido la relación entre la riqueza de un país (medida en términos de su producto per cápita) y la felicidad promedio que puede medirse en encuestas entre sus habitantes. En otros casos, se ha medido de manera puntual el efecto que tiene el ingreso en la percepción de bienestar y de felicidad.

En este sentido, estudios como “Negative Emotions, Income, and Welfare: Causal Estimates from the PSID”, de David Clingingsmith, encontraron de forma medible una correlación en la que se aprecia que la felicidad aumenta en tanto aumenta el nivel de ingreso, pero que después de cierto nivel de ingreso la relación se debilita y posteriormente desaparece. Dicho de otra manera, el dinero sí produce felicidad, pero después de cierto nivel, muchísimo dinero no garantiza muchísima felicidad.

Mas recientemente, en el estudio “How Your Bank Balance Buys Happiness: The Importance of ‘Cash on Hand’ to Life Satisfaction”, de Ruberton, Gladstone y Lyubomirsky, se analizó y midió la felicidad y bienestar subjetivo declarado a través de encuestas, comparando esos resultados con la información de estados de cuenta en los que se medía de forma puntual la disponibilidad y liquidez de sus recursos que las personas tenían en sus cuentas.

Se trató así de encontrar la relación entre la percepción de felicidad y bienestar, con la disponibilidad de recursos; esto es, con la liquidez disponible.

Ello, analizando el efecto con independencia del nivel de ingreso total, el tipo de inversiones y con el nivel de endeudamiento de las personas.

Se encontró en el análisis, que la riqueza medida exclusivamente por la disposición de recursos líquidos en las cuentas de las personas, tiene una correlación significativa con la percepción positiva que manifestaron acerca de su bienestar financiero y que ésta, a su vez, era un claro predictor del nivel de satisfacción general de las personas.

Los resultados del estudio son además relevantes porque dicho efecto se percibe incluso a diferentes niveles de ingreso y de endeudamiento. Ello implica, por ejemplo, que personas con distintos niveles de ahorro no líquido (por ejemplo, ahorros para el retiro), mostraban similares niveles de percepción de bienestar si eran similares los niveles de recursos líquidos que tenían disponibles.

Ello se explica, en cierta forma, porque como lo muestran distintos estudios de neurociencia, neuropsiquiatría y neuroeconomía, la configuración de la conducta a nivel cerebral lleva a que las personas tengamos una marcada orientación hacia la recompensa y estímulos de corto plazo.

Por ello, considerando el ejemplo anterior, aun teniendo un ahorro patrimonial de largo plazo que de manera objetiva nos dé tranquilidad y una mayor certeza de bienestar económico en el futuro, en el corto plazo nuestra percepción de bienestar está condicionada por la disponibilidad de recursos inmediatos que tenemos y que creemos pueden permitirnos atender mejor nuestras necesidades inmediatas.

Un efecto similar se encontró a diferentes niveles de ingreso total de las personas e incluso de diferentes niveles de endeudamiento. En este último caso en particular, también las diferencias de endeudamiento se perciben más como obligaciones de largo plazo que pesan menos en la percepción de bienestar que los recursos disponibles de inmediato.

Reconocer esta propensión de corto plazo es importante, para balancear adecuadamente las necesidades (y percepción de bienestar) de corto plazo, con las importantísimas necesidades patrimoniales de mediano y largo plazo, las cuales, a la larga, determinarán nuestro bienestar general y financiero en una parte de nuestras vidas.

(El Economista)