México tiene la tercera tasa más baja de empleo femenino de la OCDE

Trabajan sólo 45 de cada 100; consecuencias económicas negativas

México tiene la tercera tasa más baja de empleo femenino entre los países que pertenecen a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), brecha con consecuencias negativas para el crecimiento de la economía.

Sólo 45 de cada 100 mujeres mexicanas en edad de trabajar están empleadas. Es la tercera tasa de empleo femenino más baja de la OCDE, después de Turquía (28.7 de cada 100) y Grecia (41.7), y muy por debajo del promedio de la OCDE, que es de 60 por cada 100, estableció el informe la Lucha por la Equidad de Género: Una Batalla Cuesta Arriba, publicado este miércoles por el organismo.

Los hombres mexicanos, por el contrario, tienen tasas de empleo relativamente altas (78.5 de cada 100 están empleados), lo que da lugar a una de las mayores brechas de género en empleo en la OCDE.

Las brechas de género tienden a aumentar durante los años de formación de la familia, ya que la maternidad tiene efectos negativos sobre la participación de la mujer en la fuerza de trabajo, su remuneración y su progresión profesional. Esto ocurre sobre todo cuando la oferta de servicios públicos de calidad para el cuidado infantil no cubre la demanda, como es el caso en México, añadió el informe.

En los últimos años, México ha llevado a cabo políticas importantes en pro de las mujeres. Sin embargo, al país le falta un largo camino para llegar a la igualdad de género, abundó.

Aunque entre los jóvenes mexicanos el nivel de educación de las mujeres es ahora similar al de los hombres, México sigue teniendo una de las mayores brechas de empleo por género en la OCDE, con consecuencias negativas para el crecimiento económico. Entre las mujeres que trabajan, muchas tienen trabajos informales con poca protección social, alta inseguridad y bajos salarios, detalló.

Casi hacen todo en casa

Muchos factores generan estas desigualdades. Los estereotipos aún limitan las opciones de mujeres y niñas, y las mexicanas se ocupan, sin remuneración alguna, de más de tres cuartas partes de todos los quehaceres domésticos y del cuidado de los niños.

Las horas dedicadas al trabajo no remunerado restringen el tiempo que podrían destinar a actividad remunerada. La cultura de largas jornadas laborales dificulta que madres y padres concilien el empleo con la vida familiar. Las mujeres siguen sufriendo elevadas tasas de violencia en el hogar y en el espacio público, y el acceso a la justicia continúa siendo desigual, apuntó.

(Fuente: La Jornada)

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