¿Por qué es importante ser feliz en el trabajo?

Trabajadores felices son 13% más productivos, revela investigación de la Universidad de Oxford.

Con la economía mundial sufriendo un golpe, ¿medir la felicidad de sus empleados podría ayudar a las empresas a recuperarse? Los empleados de compañías encuentran muy estresante hacer malabares con el trabajo desde casa y la crianza de los hijos a tiempo completo. Hay casos en los que los hijos pequeños exigen mayor atención.

Para la empresa india de tecnología de recursos humanos PeopleStrong, sus empleadores se especializan en asesorar a las empresas sobre cómo medir la felicidad de sus empleados.

La empresa utilizó encuestas de retroalimentación y reuniones virtuales con la alta dirección, así como herramientas interactivas como un chatbot, para determinar el estado de ánimo general de los empleados. Luego pusieron en marcha medidas para ayudar a los que estaban luchando a hablar.

En algunos casos esto significa los empleados puedan decirle a los altos directivos la preocupación de sus deberes parentales los excluya de reuniones y proyectos importantes.

Voces de niños durante llamadas del trabajo

Cuando la gente escucha la voz de un hijo durante las llamadas de audio o video del trabajo, te pueden hacer sentir cómodo si se normaliza y se habla con los jefes que de igual forma no debería hacerte sentir avergonzado. Al hacerlo puede despejar algunas dudas y estrés del trabajo.

Lo cierto es que una fuerza laboral comprometida y satisfecha beneficia a las empresas; una investigación de la Universidad de Oxford así lo demuestra que los trabajadores felices son 13% más productivos.

La fuerza laboral en países en vías de desarrollo, México, por ejemplo, está atravesando un importante cambio generacional, estos jóvenes son optimistas pero también sienten la presión de los plazos, precariedad laboral y ambiciosos objetivos de rendimiento. Al respecto el Inegi presenta una Panorámica de la población joven por condición de actividad.

Desear más del trabajo que un buen salario

Aunque trabajan muchas horas, muchos quieren más del trabajo que un buen salario; junto con el hecho de que tienen niveles de educación más altos y más oportunidades de empleo que la generación de sus padres, esto significa que los empleadores tienen que trabajar más duro para mantenerlos.

Algunas empresas ahora se están dando cuenta de que cultivar empleados más felices es importante y, como resultado, han estado tratando de construir una mejor comprensión de las necesidades y preocupaciones de estos. Eso ha creado un mercado para las empresas que ofrecen análisis del estado de ánimo de los empleados que se basa en la inteligencia artificial, la psicología del comportamiento y la ciencia de datos.

Con esta información, las organizaciones tienen más posibilidades de retener a sus mejores talentos y de gestionar las tasas de deserción.

Tecnología, habilidades sociales y cuidado de la salud: prioridades del futuro del trabajo

Los ambientes van a cambiar y las personas querrán trabajar de formas diferentes, y hay que apoyarlos.

La forma de trabajo no es la misma que hace unos años y después de la pandemia del Covid-19, cambiará mucho más teniendo como principal elemento el cuidado de la salud y el uso de la tecnología, que es vista por unos como un importante aliado, pero también como un enemigo potencial por aumentar el desempleo.

Lynda Gratton, profesora de prácticas de gestión y directora del programa Human Resource Strategy in Transforming Companies en London Business School, explica que si bien el avance tecnológico puede causar el reemplazo de muchos empleos, también permite generar nuevos y repensar la forma en nos desenvolvemos.

“Los trabajos del futuro serán combinados con la tecnología, por lo que necesitamos pensar en las habilidades humanas que serán cruciales como las sociales que involucran inteligencia emocional, enseñar a otros y tener empatía. Se trata de cómo construir sabiduría y pensar cómo vamos a prosperar”, expuso durante su participación en el World Business Forum México 2020.

Destacó que el futuro del trabajo se basa en el cambio y aceptar las transiciones es parte del proceso. En el caso de la tecnología, no hay que verlo como un enemigo o problema para os puestos de trabajo, hay que reconocer que se vienen muchos cambios y lo mejor es irse preparando a través de capacitaciones y auto aprendizaje.

El reto también se incrementa para los líderes, ya que al estar en una época avanzada tecnológicamente como la que ahora tenemos, es más complejo liderar a los equipos a la distancia.

“Hay que comenzar a construir redes, no hay que sorprenderse por la automatización. De las tareas que se hacen ahora, piensa ¿cuáles se pueden automatizar?, para empezar a cambiar a un trabajo adyacente y comenzar a construir otras habilidades”.

Un trabajo más sano

Gratton mencionó que el aumento de la tecnología no será el único cambio del trabajo, sino el cambio de prioridades de los colaboradores que buscarán ser más sanos en todos los aspectos.

Por ejemplo, al preguntarles a diferentes personas cómo se han sentido trabajando en casa, lo que más destaca es que están felices por el tiempo que ahorran al desplazarse a los centros de trabajo que puede tomar hasta dos o más horas. Desde que tienen ese tiempo libre, lo dedican a ser mas productivos en el trabajo y a realizar otras actividades como ejercitarse, caminar, algún hobbie y ser más conscientes de su alimentación.

“¿Cómo será el trabajo futuro después del Covid-19? Lo claro es que las personas quieren tener flexibilidad y mantenerse sanas pues la vida saludable será muy importante en la narrativa de nuestras vidas. Los ambientes van a cambiar para permitirnos hacer eso y las personas querrán trabajar de formas diferentes y hay que apoyarlos”.

Habilidades del futuro

Para poder tener una transición favorable y estar en armonía con la tecnología y a la vez, cumplir con el propósito de mantenerse sano, Gratton detalló que es necesario desarrollar otro tipo de habilidades.

Resaltó que entre las más importantes están las habilidades sociales como inteligencia emocional, enseñar a otros y tener empatía.

Asimismo, hay que desarrollar la creatividad, el aprendizaje activo, escucha activa, pensamiento critico y cerebro ágil.

“El cerebro ágil se logra descansando bien, no ser multitareas porque así se podrán desarrollar nuevas habilidades, y aprendiendo constantemente. Como empresa, se debe ayudar a los empleados a tener cerebros descansados, especialmente después del Covid-19”.

El coronavirus acelera la Cuarta Revolución Industrial: el trabajo robotizado alcanzará al humano en cinco años

  • El 47% del trabajo global estará automatizado en 2025, según el WEF
  • El organismo alerta de que aumentarán las desigualdades laborales

La pandemia del nuevo coronavirus, que ha obligado a millones de personas a teletrabajar y ha aumentado la importancia de lo digital, acelerará la llegada de la Cuarta Revolución Industrial. En 2025 el empleo robotizado ya será tan habitual como el humano, según predice un estudio del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) presentado este miércoles.

En su informe anual sobre el futuro del empleo, la institución que organiza el Foro de Davos muestra que la crisis sanitaria global ha aumentado el interés de las empresas en adoptar la inteligencia artificial y la robotización, dos de las principales características de esa revolución ya iniciada pero que ahora avanza más rápido.

De esta manera, el estudio llega a la conclusión de que ya en 2025 casi la mitad del trabajo global (47%) estará automatizado, frente al 33% actual.

Muchos empleos perdidos… y otros muchos creados

Esto producirá una importante pérdida de empleo, aunque los expertos del WEF indican que irá acompañada de la creación de trabajos en determinadas áreas, como el análisis de datos o la computación en la nube, dos de las nuevas habilidades que serán más demandadas.

“El ritmo de creación de empleos está siendo más rápido que el de destrucción”

Sin embargo, “el ritmo de creación de empleos está siendo más rápido que el de destrucción”, ha destacado hoy en la conferencia de presentación del informe la directora gerente de WEF, Saadia Zahidi.

El informe estima que para 2025, en 26 grandes economías estudiadas se habrán perdido 85 millones de empleos pero se habrán generado 97 millones, “adaptados a la nueva división entre humanos, máquinas y algoritmos”.

La revolución que se avecina no siempre significará destrucción de empleos: de las empresas sondeadas por el estudio, un 43% prevé reducir su plantilla a causa de la integración tecnológica, pero un 34% considera aumentarla, según el Foro Económico Mundial.

Formación para la transformación

La formación de nuevos empleados y de los que ya trabajan será clave en este proceso de transformación, como prueba el hecho de que el 94% de los directivos de empresa encuestados subrayaron que esperan que sus trabajadores adquieran nuevas habilidades en sus empleos, cuando hace dos años ese porcentaje era de sólo el 65%.

La directora de análisis de datos de la plataforma de educación virtual Coursera, Emily Glassberg Sands, ha señalado que el aprendizaje en línea, una de las herramientas de formación clave hacia la transformación digital, ya está cambiando rápidamente desde el inicio de la crisis sanitaria.

“La gente busca cuatro veces más programas de formación en línea, las compañías ofrecen cinco veces más estos cursos, y los gobiernos nueve veces más, ha explicado en la presentación del informe.

La era del teletrabajo que ha traído la pandemia ha llegado para quedarse, concluye también la investigación, en la que se ha hallado que un 84% de los empleadores tienen la intención de digitalizar rápidamente los procesos de trabajo, y de trasladar un 44% de sus empleados al trabajo remoto.

¿Una era aún más desigual?

El estudio advierte sobre un aumento de la desigualdad laboral debido al impacto de la pandemia combinado con el de la transformación tecnológica, en la que “los empleos con menores sueldos y aquellos en manos de mujeres y jóvenes se verán más afectados en la primera fase de la contracción económica”.

El impacto será incluso mayor que en la gran recesión de 2008, y profundizará las desigualdades ya existentes, ha alertado WEF.

“Es necesario el trabajo coordinado de empresas e instituciones”

Glassberg Sands y Zahidi han coincidido que para que esta gran transición hacia el trabajo automatizado y digital no tenga consecuencias tan negativas “es necesario el trabajo coordinado de empresas e instituciones, incluidos los gobiernos”.

“Llega una era en la que los gobiernos podrían ser más grandes en tamaño pero también han de ser más atrevidos en sus políticas”, ha agregado el consejero delegado de la firma de inteligencia artificial FutureFit Ai, Hamoon Ekhtiari

Pese a estar en el sector más ligado a la sustitución de hombres por máquinas, en este caso ya capaces de aprender como los humanos, Ekhtiari ha querido dar un mensaje positivo, asegurando que “hay grandes puestos de trabajo escondidos, no solo en la tecnología sino también en campos como la educación”.

El futuro del trabajo es digital, pero también humano“, ha asegurado la economista jefe de la plataforma digital de empleo Linkedin, Karin Kimbrough.

La directora gerente del Foro Económico Mundial ha recordado por su parte que la actual pandemia ha provocado que el trabajo virtual aumente, pero al mismo tiempo ha aumentado el prestigio de muchos empleos cara a cara, desde los trabajadores sanitarios a los cajeros de supermercado.

¿Te causan Burnout en tu trabajo?

Como ya lo es bien sabido por todos, la crisis del coronavirus ha causado una disrupción significativa y sin precedentes en las organizaciones, la economía, la fuerza laboral y la vida de todos. En este sentido, los empleados han tenido que adaptarse a nuevas formas de trabajo, al tiempo que buscan balancearlo con las responsabilidades familiares que el encierro y aislamiento originan, como las clases en casa, cuidado de enfermos, trabajo a deshoras, etcétera.

Esto ha generado un desgaste profesional y sobrecargas laborales en los colaboradores, así como una serie de padecimientos a nivel emocional como angustia, depresión, irritabilidad, insomnio, sentimiento de agotamiento o fracaso e impotencia, por mencionar algunos. 

Si te has sentido así, es probable que estés padeciendo de estrés laboral crónico, mejor conocido como burnout. Recientemente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció el burnout como una enfermedad ocupacional asociada al agotamiento mental, emocional y físico causado por el trabajo que, sin duda, se ha venido a agudizar durante esta pandemia.

De hecho, la Norma Oficial Mexicana NOM 035 busca ser una aliada estratégica en la prevención de este padecimiento, sin embargo, a pesar de que las empresas estarán obligadas a tener una estrategia que fomente entornos laborales positivos, muy pocas están obteniendo retroalimentación de su gente para entender cómo esta crisis los está afectando

Antes de la pandemia, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) indicaba que México ocupaba el primer lugar a nivel mundial en esta enfermedad de reciente clasificación, con estimaciones de un 75% de trabajadores que padecen estrés laboral, superando a quienes laboran en China (73%) o Estados Unidos (59%).

Y es que debemos entender que este tema tiene un impacto significativo en la productividad de las personas, generando ausentismo y en casos extremos, rotación de personal. Por ello, los líderes deben estar atentos del sentir de su equipo de trabajo y cuando hablo del sentir, debe ser de una manera profunda que vaya más allá de la simple pregunta “¿cómo estás?”. Comprender que el empleado no va a abrirse fácilmente por miedo a ser despedido, a sentirse incompetente o simple y llanamente, porque no identifica que tipo de ayuda necesita. 

Generalmente, los líderes y las corporaciones piensan que este es un tema que el colaborador debe resolver por sí mismo y estamos en un error. Debemos romper esas barreras e identificar de manera temprana aquellos casos en donde la gente está evidenciando que necesita ayuda. 

Estos son los momentos que definen la carrera y la vida de un subalterno, donde la presión por lograr este balance personal/trabajo está impactando su salud física y mental, provocando un aislamiento social y un estrés financiero.

En este sentido, la responsabilidad de generar el bienestar emocional está del lado de la compañía, es ella quien debe crear estrategias que ayuden a mejorar. De acuerdo con estudios realizados por la Universidad de Berkeley, las principales razones del burnout son:

  • Trato injusto en el trabajo.
  • Carga de trabajo inmanejable.
  • Falta de claridad en el rol.
  • Falta de comunicación y soporte de los líderes.
  • Presión de tiempo sin razón.

Existe también una percepción de que solamente los colaboradores son los que sufren de burnout, pero es muy probable que, si tú eres un líder en tu empresa o negocio, también lo padezcas y si no lo asumes, lo que vas a llevar de cara a tus empleados probablemente no sea tu mejor versión. Por ello, desde tu rol, analiza cómo te encuentras y piensa en estrategias que ayuden a ti y a tu equipo a superar los retos actuales. 

Como respondas tendrá un impacto duradero en el comportamiento del trabajador, su compromiso y productividad. Por ello, el camino más fácil que recomiendo es practicar el siguiente roadmap que te ayudará a facilitar el trabajo para todos:

  • Re-examina el balance y la flexibilidad, entendiendo esto como trabajar sobre el objetivo. Empieza a priorizar, en este momento no todo es importante –menos, es más-.
  • Energiza la fuerza laboral, motívalos a través de proyectos y comunicaciones.
  • Entiende y enfrenta las emociones, las tuyas y las de tu gente.
  • Abre espacios a nuevas ideas, esto liberará a los empleados para poder decir cómo pudieran las cosas funcionar diferente.
  • Crea un nuevo contrato social, redefine horarios de trabajo productivos que ayuden a tu equipo a sobrellevar estos tiempos turbulentos. 

Trabajar desde casa trae tanto dolor como placer

Pirjo Kiefer, jefa de los servicios de diseño interior de Vitra, reinventa los espacios laborales. Afirma que “la oficina se convertirá en una plataforma mucho más social, servirá para crear un sentido de pertenencia a la empresa” y que no se perderán las reuniones cara a cara.

El teletrabajo implantado en muchos sectores a raíz de la pandemia –en España se ha pasado de que lo use un 4% de la población a un 16,4%, según un estudio publicado en septiembre por la consultora de recursos humanos Randstad– parece haber venido para quedarse, de ahí la aprobación de su regulación vía decreto ley por parte del Consejo de Ministros hace apenas un mes. Esto implica cambios logísticos y de estructuración: lleva a repensar las oficinas, establecer espacios profesionales en los domicilios y exige un reajuste mental del trabajador. «Nos hemos dado cuenta de que trabajar desde casa trae tanto dolor como placer», explica Pirjo Kiefer, jefa de los servicios de diseño interior de Vitra: «Por un lado, nos gusta la nueva flexibilidad de poder trabajar donde sea, cuando sea y de la forma en que queramos, compaginando de forma sencilla nuestro trabajo con nuestra vida personal. Pero por otro lado nos cuesta controlar todas las posibilidades e intentar establecer nuevas rutinas, y reconocemos la importancia de verse cara a cara cuando se trata de trabajo creativo y colaborativo».

¿Cómo serán las oficinas poscovid?

Kiefer ha sido la responsable de desarrollar los proyectos poscoronavirus para los clientes de la firma suiza de mobiliario de diseño. ¿Su desafío? Repensar los espacios de trabajo para adecuarlos a la pandemia e imaginar cómo serán las oficinas del futuro. ¿Su conclusión? Las oficinas poscovid tendrán menos mobiliario y más espacios comunes para reuniones y talleres. Lo que cambiará a raíz de esta pandemia, explica Kiefer, es que se combinará siempre teletrabajo y oficina, pero no se pasarán jornadas de ocho horas sentados en la silla ante una pantalla de ordenador en las sedes de las empresas: «La oficina se convertirá en una plataforma mucho más social. Servirá para crear un sentido de pertenencia a la empresa. Tiene que ofrecer una variedad de espacios para reuniones e intercambio. Habrá menos dependencia de los cubículos y estaciones de trabajo tradicionales en las empresas, porque ese tipo de labores que exijan concentración individual o las tareas administrativas se realizarán principalmente en casa. La oficina será clave para facilitar reuniones y talleres híbridos y nuestra oficina en casa se convertirá en nuestro ‘cubículo».oficinas poscovid

La versatilidad del espacio y la distancia social serán fundamentales.

¿Qué necesitamos en nuestros espacios de trabajo en casa?

Cree que este 2020 se ha gestado un cambio de paradigma en la forma de entender las rutinas laborales. «Para mí, la pandemia es un catalizador de un cambio muy necesario en nuestra comprensión del trabajo. Hay muchos empleados que invierten incontables horas a lo largo de su vida en desplazarse al lugar de trabajo, pierden ese tiempo y producen CO2, algo que no es saludable ni para ellos ni para el medioambiente. Pasan ocho horas en un escritorio intentando concentrarse y a veces resulta imposible», explica Kiefer. Esas funciones, sostiene, son las que se desarrollarán en los domicilios particulares. Para ello, apunta, es imprescindible contar con «una silla ergonómica, un monitor y una mesa o escritorio adecuados para evitar el dolor de cuello y espalda». Pero, señala Kiefer, el teletrabajo tiene la ventaja de poder cambiar de vez en cuando de espacio para despejarse y variar la postura: «¿Por qué no sentarse en el sofá durante una reunión por Teams o pasear por el pasillo durante una llamada telefónica en vez de estar en la silla?».

¿Seguirá siendo necesaria la presencia física en el trabajo?

«Los empleados necesitan ir a las oficinas. La gente quiere sentir que pertenece a algo más grande, que su trabajo tenga un propósito. Se podrían hacer reuniones de equipo en sitios de coworking para intercambiar ideas, pero ahí faltaría la cultura corporativa, que es importante para sentir esa pertenencia. Es como los museos, clubes, iglesias o restaurantes: la gente quiere ir a esos sitios para sentirse parte de un cierto grupo», argumenta. Por muchas tecnologías para facilitar reuniones virtuales que utilicemos, cree que los encuentros físicos no desaparecerán: «Reunirse en persona es muy importante. El lenguaje corporal es más importante que la palabra hablada. Durante las largas sesiones de Zoom o Teams todos experimentamos una sensación de desconexión del interlocutor, aunque se hagan con vídeo. El intercambio de ideas online resulta torpe y menos creativo. Por eso las empresas tendrán que repensar sus rutinas de reuniones: las meramente informativas se pueden realizar fácilmente de forma remota, pero los talleres colaborativos y los intercambios creativos serán más efectivos cara a cara, respetando los requisitos de distanciamiento y las normas de higiene».

¿Qué muebles y de qué materiales tendremos en la oficina?

Para Kiefer no hay dudas: en las oficinas poscovid habrá menos escritorios y sillas. «En 2018 Barber Osgerby [estudio de diseño industrial londinense de referencia] proclamó que el escritorio había muerto. Entonces parecía una afirmación provocadora y lejana, pero la realidad ha superado esas previsiones: las oficinas necesitarán centrarse en mobiliario que facilite la comunicación y el intercambio de ideas entre compañeros», explica. Cree que el mobiliario será más versátil y que tendrá que garantizar la distancia social: «Christian Drosten, director del Instituto de Virología del Hospital Universitario Charité, en Berlín, constató que la llamada infección por contacto a través de superficies parece desempeñar un papel menor en la propagación de la covid. Teniendo en cuenta que se transmite predominantemente de persona a persona estamos desarrollando enfoques específicos de planificación del espacio para implementar las reglas de distanciamiento físico en el lugar de trabajo. Además, hay materiales adecuados, como los plásticos o la madera MDF (fibropanel de densidad media). Según los expertos, la superficie irregular de los textiles, por ejemplo, reduce la posibilidad de transmisión, se cree que los textiles juegan un papel menor en la propagación del virus a través de la infección por contacto que las superficies duras».

¿Cuándo pagan el aguinaldo en México este 2020?

El artículo 87 de la Ley Federal del Trabajo establece que “los trabajadores tendrán derecho a un aguinaldo anual”

El aguinaldo es una prestación laboral anual y un derecho irrenunciable de los trabajadores que no distingue rama ni nivel jerárquico.

De acuerdo con la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (PROFEDET), todos los trabajadores, sin excepción, tienen derecho a esta prestación. Además, los trabajadores no necesitan haber trabajado el año completo, ni estar laborando en la fecha de su pago, es decir, que tienen derecho a que se les pague la parte proporcional del aguinaldo, de acuerdo al tiempo que laboraron en el año.

Esta prestación, se encuentra establecida tanto en la Ley Federal del Trabajo como en la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado en México.

¿Cuándo se paga el aguinaldo?

El artículo 87 de la Ley Federal del Trabajo establece que “los trabajadores tendrán derecho a un aguinaldo anual que deberá pagarse antes del día veinte de diciembre, equivalente a quince días de salario, por lo menos”.

“Los que no hayan cumplido el año de servicios, independientemente de que se encuentren laborando o no en la fecha de liquidación del aguinaldo, tendrán derecho a que se les pague la parte proporcional del mismo, conforme al tiempo que hubieren trabajado, cualquiera que fuere éste”, añade. 

Mientras que el artículo 42 Bis de la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado en México establece que “los trabajadores tendrán derecho a un aguinaldo anual que estará comprendido en el Presupuesto de Egresos, el cual deberá pagarse en un 50% antes del 15 de diciembre y el otro 50% a más tardar el 15 de enero, y que será equivalente a 40 días del salario, cuando menos, sin deducción alguna”.

“El Ejecutivo Federal dictará las normas conducentes para fijar las proporciones y el procedimiento para los pagos en caso de que el trabajador hubiere prestado sus servicios menos de un año”, agrega. 

Sin embargo, el día de ayer, durante la Firma del acuerdo de colaboración entre la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (CONCANACO) y la Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN) por El Buen Fin 2020, que se llevó a cabo por videoconferencia debido a la emergencia sanitaria generada por el SARS-CoV-2 (Covid-19), el presidente de la CONCANACO, José Manuel López Campos, anunció que, al igual que en años pasados, se adelantarán los aguinaldos a los empleados burócratas

Cabe mencionar que la Ley Federal del Trabajo concede a los trabajadores un año para reclamar el pago del aguinaldo, contado a partir del día siguiente a la fecha en que esa obligación sea exigible al patrón, siempre que esta prestación no les sea cubierta o se haya pagado en forma incorrecta.

¿Cómo se calcula el aguinaldo?

“Para calcular el monto del aguinaldo debe considerarse el salario diario base o aquél que ordinariamente perciben los trabajadores por un día laborado y que se esté devengando al momento en que deba pagarse tal prestación. Por lo que para esta remuneración laboral no se contempla el salario diario integrado, que acumula al salario diario base las diversas prestaciones a que tienen derecho los trabajadores”, explica la PROFEDET

“Cuando la retribución sea variable, se tomará como salario diario el promedio de las percepciones obtenidas en los treinta días laborados antes del nacimiento del derecho al aguinaldo”, detalla. 

¿Dónde puedo recibir asesoría sobre el aguinaldo?

La PROFEDET tiene servicios de orientación gratuita a través del teléfono 800 717 29 42. 


 

LIDERAZGO 5 acciones para mejorar tus habilidades desde casa

Cuatro de cada cinco personas que conforman la fuerza de trabajo mundial están siendo afectadas por cierres totales o parciales de su lugar de trabajo. En México, se han perdido hasta 346 mil empleos desde el pasado 13 de marzo.

La crisis sanitaria que hoy envuelve al mundo, ha paralizado a gran parte de la población. El estrés, la ansiedad, la incertidumbre y la inseguridad son parte del día de muchos trabajadores en México, sobre todo, de aquellos que se dedican a industrias como restaurantera, alojamiento, actividades inmobiliarias, retail o manufacturas, que se estiman tendrán un mayor impacto. En este momento, se necesitan adquirir y potenciar las habilidades para mantenerse empleable en el mercado laboral,

Se estima que las consecuencias del Covid-19 sean importantes en todos los sectores. Tan solo en cifras anunciadas por la Secretaria del Trebajo, Luisa María Alcalde, alrededor de 346 mil empleos se han perdido desde el 13 de marzo. Con esto, en menos de un mes, se borraron los trabajos generados en el país durante 2019, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOA) de la INEGI.

En números globales, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cuatro de cada cinco personas (81 por ciento) de las 3,300 millones que conforman la fuerza de trabajo mundial están siendo afectadas por cierres totales o parciales de su lugar de trabajo.

Pero, ¿qué hay de las personas que se mantienen en casa, trabajando todos los días sin saber si habrá alguna decisión que los perjudique? Desde el recorte de personal hasta salarial. La instrucción de las autoridades oficiales es clara: quedarse en casa.

“El confinamiento es para muchos, una nueva experiencia, y el llamado home office no es una modalidad que haya sido bien adoptada en nuestra cultura, de tal forma que no hemos desarrollado las competencias necesarias para esta forma de operar” dice Luis Alberto Flores García, psicoterapeuta humanista y desarrollador humano. “Como todas las cosas nuevas, significa un cambio que, mueve todas nuestras rutinas, hábitos, ciclos, y eso genera mucho estrés. El aislamiento físico prolongado genera también ansiedad y/o depresión y, las personas podemos sentir una oleada de emociones descontroladas”, sostiene Flores.

La incertidumbre laboral es una de las mayores preocupaciones de la población economicamente activa (PEA) en México. Miguel Alegre, CEO de la escuela de negocios digitales en México, ISDI, dice que lo más importante es aprovechar el tiempo para mantenerte empleable. “Una adecuada capacitación digital y tecnológica a través de programas adecuados, será la mejor forma de combatir la vulnerabilidad laboral y mantenernos empleables”, puntualiza Alegre.

Ante todo este panorama, es importante emplear cinco acciones para blindar la empleabilidad. ¿Por qué? Dice el psicoterapeuta Luis Flores que el cerebro humano tiene un mejor desempeño cuando trabaja por objetivos y, no sólo eso, sino que además, cuando hacemos algo que nos acerca a eso que busamos, nuestro cerebro genera serotonina, que junto con otros neurotransmisores participa en los mecanismos que rigen la ansiedad, el miedo, la angustia, la agresividad, ente otros.

Cinco acciones para seguir vigente en el mercado laboral

1. Potencia tu liderazgo

La incertidumbre entorpece la productividad de los trabajadores que se enfocan en conseguir resultados para justificar su trabajo y, si no se obtienen por cualquier razón, podría determinar la falta de manejo de estrés laboral o de crisis. Existen muchos webinars, artículos, cursos o libros que ayudan a la audiencia a comprender cómo ser un líder. Cuando la crisis sanitaria lo permita y podamos regresar a la oficina, muchos se acordarán de aquellos que tomaron la cuarentena como un espacio para potenciar su liderazgo que no sólo adquirió nuevas habilidades, sino fortaleció al equipo y que seguramente será parte clave en la organización.

Existen muchos libros, revistas, escuelas y especialistas que están aprovechando esta oportunidad para ofrecer sus contenidos de forma gratuita. La administración del tiempo también forma parte de las competencias de un líder, quién se da un momento para fortalecer algunas habilidades que sean provechosas para su entorno.

2. Aprende algo nuevo, desarrolla smart skills

Ante el boom tecnológico que existe, aprovechar el tiempo de la comida o el tiempo muerto durante la jornada laboral (si el trabajo lo permite) o incluso al final del día, para dedicar una hora para aprender algo nuevo que complemente tu perfil, podrá ser ese valor agregado que haga la diferencia. Aprender a usar en nivel experto el Excel, un idioma, capacitarte en cursos tecnológicos, hacer un podcast o crear videos para redes sociales, mejorar la redacción y ortografía o incluso, comprender operaciones contables o una especialidad de ventas, podrían ser un complemento perfecto para el negocio.

Existen muchas empresas que otorgan una gran variedad de opciones para capacitar a sus usuarios. Incluso, compañías que habían planeado grandes eventos están optando por mostrarlo a través de internet. Esto es una apuesta interesante porque, a pesar de tener un mayor alcance, muchas personas no dedican su tiempo para adquirir un nuevo conocimiento. “De acuerdo con el último mapa-análisis de profesiones digitales del ISDI, se identifican 40 nuevas carreras que construirán el futuro, comprender nuevas áreas y profesionalizarlas será fundamental, pues permitirá un verdadero entendimiento de la transformación digital y la creación de nuevas oportunidades laborales” asegura Alegre.

3. Amplifica tu comunicación

A pesar de que la distancia pueda parecer un impedimento para relacionarse o ampliar tu red de contactos, la tecnología juega una interesante ventaja. Hacer home office, no sólo involucra el trabajo del día a día, sino mantenerse conectado con el equipo. En ésta época, busca tener mayor cercanía con tu cliente, con tu jefe, con tus compañeros y colegas. Busca fomentar una comunicación efectiva y rompe cualquuer barrera de sólo mantenerte disponible en el chat.

Harold Burson, considerado como el padre de las relaciones públicas, cita en su libro The Business of Persuasion: “Demuestra que eres un jugador de equipo, comunica en forma escrita y verbal por encima del promedio y siempre piensa qué más hacer por el cliente y toma la iniciativa.”

Incluso, esos contactos difíciles de encontrar en horario de oficina, seguramente estarán en casa pendientes del correo electrónico o del celular. Dedicar un tiempo para optimizar tu comunidad en tus redes sociales como LinkedIn, podrían vislumbrarte una oportunidad en el futuro, pero no olvides hacer presencia. De otra manera, nadie lo habrá notado.

LeeCómo gestionar correctamente una crisis de comunicación

4. Generación de nuevos hábitos

Hay muchas propuestas que están al alcance de internet. Para los profesionistas como nutriólogos, terapeutas, entrenadores, consultores o cualquier otra dedicada a dar un servicio personal, utilizan las plataformas tecnológicas para dar sesiones gratuitasIncluso, muchos influenciadores, cantantes, periodistas, cocineros o cualquier figura pública, están rompiendo las barreras de comunicación para la audiencia, promoviendo sesiones que muestren lo que hacen.

Carolina Jefillysh, wellness coach, comenta que hay que entender que los hábitos comienzan por ser una disciplina. Se requiere tener una gran capacidad de resiliencia para adaptarte positivamente a la situación adversa que nos compete. “Este es el momento más importante para mantenerte saludable. Crea nuevos hábitos para tu bienestar mental, para tu salud, cuida tu cuerpo, medita, come saludable y lo más importante, descansa lo suficiente. Porque la contingencia es una amenaza a nuestra salud y debemos fortalecer nuestro sistema inmunológico”, dice Carolina.

Para ella, es importante planear y calendarizar actividades de la semana. Tener tiempo para relajar la mente y tener presente que lo que empezamos a hacer en estos momentos, nos puede llevar a algo en un futuro.

5. Practica el mindfulness:

La sobreinformación, el contexto político, económico y la coyuntura que son parte de la conversacion mediática, el estrés laboral y el limitado contacto con el exterior, no ayudan a mantenerse plenamente tranquilos y conscientes. En esta etapa del confinamiento, es natural sentirse poco productivos y presionados por hacer más, sentirse vulnerables y, por lo tanto, dejar de accionar para mantenerte empleable.

“Cada uno de nosotros tenemos en promedio 60,000 pensamientos diarios, y más del 80% de ellos son negativos. Cada pensamiento nos conecta con otro pensamiento y con otro y con otro, en una escalada que los intensifica. Si la mayor parte de estos pensamientos son negativos, la mayor parte de las emociones asociadas serán negativas, y cuando se intensifican, las emociones básicas se transforman en emociones codificadas, por ejemplo, la tristeza se convierte en depresión, el enojo en ira, el miedo en fobia” dice el psicoterapeuta Luis Flores.

Lo más importante es detectarlo y mantener buenos hábitos, ocupar tu mente en contenidos relevantes y de interés, utilizar una comunicación efectiva, aprender nuevos conocimientos y lo más importante, saber que todo esto pasará.

Aquellos que sean capaces de visualizar lo anterior, se mantendrán vigentes y empleables formándose en nuevas disciplinas que puedan hacer frente a otras necesidades superando esta etapa de contingencia mundial con liderazgo, creatividad y fortaleza profesional. Es fundamental que sepas que todos nos encontramos en un momento crítico y no es normal, pero como sostiene Jefillysh, depende de lo que decidas hoy para que en un futuro te lleve a algo para tu beneficio.

‘Soft Skills’ más relevantes en la nueva normalidad

Tener en mente la importancia de desarrollar estas habilidades en empleados y funcionarios será parte del quehacer directivo a partir de esta crisis.

Las habilidades sociales y la inteligencia emocional cada vez toman mayor relevancia en el desarrollo de las personas y son más apreciadas por las organizaciones de todo tipo.

Los valores, el carácter y la personalidad han alcanzado incluso mayor relevancia que algunos de los conocimientos a ser adquiridos en la etapa escolar de una persona.

La situación que nos ha hecho vivir a todos el confinamiento y el cambio en la forma en la que hacemos las cosas a partir de ello, nos tiene que hacer reflexionar en cuáles son las competencias más relevantes en esta nueva realidad y cito las que en mi opinión lo son:

Soft Skills más relevantes en la nueva realidad.

  1. Ser creativos
  2. Solucionar problemas
  3. Tolerar la presión
  4. Ser responsables
  5. Adaptarse al cambio

El confinamiento nos hizo romper, y seguiremos cambiando, los esquemas establecidos en el desarrollo de nuestro trabajo, nuestro estudio, la forma en que consumimos, la forma en que pagamos y un largo etcétera.

Trabajar y estudiar desde casa, conviviendo en un ambiente en el que no estábamos acostumbrados a hacerlo, ha suscitado una serie de problemas que se han tenido que ir resolviendo sobre la marcha y seguirán surgiendo retos a confrontar.

Los procesos para ir reincorporándose a los centros de trabajo y lugares de estudio de forma segura han significado un sinnúmero de problemas que han tenido que ser resueltos en cuanto a higiene, reglas de convivencia y prioridad en la salud.

Algunas empresas tuvieron que incorporar rápidamente tecnología para responder a las demandas de sus clientes en sustitución de su oferta tradicional.

Las diferentes tensiones psicológicas que implica el cambiar de un ambiente dominado y controlado a uno de alta incertidumbre, así como la poca interacción personal ponen constante y creciente presión sobre las personas y algunas no lo logran tolerar.

Cuando alguien no te vigila o no te supervisa en cuanto a horarios y cumplimiento es más fácil volverse laxo con uno mismo y bajar el desempeño, por eso esta nueva realidad exige mucho más responsabilidad y conciencia de hacerse cargo de lo que corresponde para cumplir o exceder lo que se espera de tu trabajo o estudio.

Esta nueva realidad nos ha llevado y nos seguirá llevando a experimentar cambios importantes en nuestra forma de trabajar, de estudiar, de divertirnos, de convivir, de relacionarnos y adaptarse a ella exigirá lo mejor de nosotros.

La formación y la preparación son vitales para el desarrollo de las soft skills. Tener en mente la importancia de desarrollar estas habilidades en empleados y funcionarios será parte del quehacer directivo a partir de esta crisis COVID.

Práctica de habilidades blandas y nuevas definiciones

Aunque suene trivial, estos cambios deben provenir de los líderes. Ser ejemplo en las nuevas formas de trabajo, en las nuevas experiencias que se pretenden desarrollar será una nueva función directiva.

Será clave definir y comunicar claramente a los equipos de trabajo las nuevas metodologías de medición, de supervisión, de registros laborales que habrán de crearse para adaptarse a la nueva realidad.

Habrá también que definir, así como poner en operación, herramientas y estructuras al alcance de todos que les permita aligerar la presión o aumentar su tolerancia a la misma bajo estas nuevas condiciones.

El hombre que toma las decisiones de negocio tendrá bajo su responsabilidad el desarrollo de las soft skills en la organización, para ayudarle a salir adelante de esta crisis, superarla y transformarla para la nueva realidad, sin olvidar seguir desarrollándolas para sí mismo.

Más trabajo, pero menos empleo pagado: la pandemia amplía la brecha de género

En medio de la pandemia, las mujeres registraron tasas de desocupación más altas a la par que sus cargas de trabajo no remunerado aumentaron.

La pandemia de COVID-19 no solo evidenció la brecha de género en materia laboral en el país, sino que la ha ampliado. Hasta julio pasado, se contabilizaban tres millones de mujeres ocupadas menos que en el mismo mes de 2019, mientras que el 6.3% de la población económicamente activa de este sector está desocupada frente a un 4.8% de los hombres.

A ello, se le suma también la carga laboral doméstica o de cuidados –como las tareas escolares y del hogar, actividades que no son remuneradas–, así como la brecha de ingresos. “Las mujeres estamos sí o sí en desventaja en cuanto a las brechas de desempleo, en cuanto a las brechas del tiempo dedicado al hogar y en cuanto a las brechas de ingreso”, sostuvo María Ayala, investigadora de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza.

Justo en medio de la jornada nacional de distanciamiento social, Rocío se quedó sin empleo. La joven de 36 años trabajaba en un empresa de entretenimiento, la cual vio reducidas sus actividades y proyectos por las medidas de mitigación para prevenir contagios. En los primeros días siguió yendo de guardia la oficina y haciendo home office, pero al cabo de unas semanas, le rescindieron su contrato.

Aunque sí la liquidaron conforme a la ley y tenía algunos ahorros, sus recursos son limitados al igual que las posibilidades de encontrar trabajo en esta situación. Ha enviado cerca de 20 solicitudes de empleo y hasta el momento no ha habido buenas noticias.

Fátima Masse, coordinadora de proyectos del IMCO, comentó que de mayo a julio 18 hombres empezaron a regresar al mercado laboral o mejorar sus condiciones de trabajo –que estaban trabajando todas las horas que tenían ofertadas o que dejaron de estar desocupados–, pero en contraste solo 14 mujeres lo lograron en ese periodo.

“La pandemia afecta mucho más a las mujeres que a los hombres desde la perspectiva económica (…) los hombres están regresando mucho más rápido que las mujeres y en mejores condiciones laborales”, aseguró en entrevista.

Lo que están viendo desde el IMCO es que las mujeres que regresan al mercado laboral, no necesariamente lo hacen como subordinadas y remuneradas, que es donde están las trabajadoras formales, sino que están “brincando” como trabajadoras propias, lo que les preocupa porque no tiene seguridad social o no reciben un pago.

La cifra de no remuneradas se duplicó: pasó de 3.1% a 7.6%, mientras que las trabajadoras propias de 14% a 23%”, detalló Masse, luego al explicar que probablemente son las mujeres que trabajaban, por ejemplo, en un hotel que cerraron, que se van a su casa y que terminan vendiendo cosas o algo que pueda hacer en los tiempos tan limitados que tiene.

Hace unas semanas, Paloma Escoto, compartió una publicación en Twitter que recibió más de 8,200 retuits, en la que pedía ayuda para que le compraran peluches. “No me da vergüenza vender de todo. No cuento con empleo formal ni salario fijo, me declaro nueva mamá emprendedora”, escribió la gestora cultural.

Su situación es similar a la de otras miles de mujeres que ante la crisis buscan formas para salir adelante.

La tardía recuperación

Si bien la brecha de género venía de tiempo atrás, con la epidemia se ha agravado y la población femenina afectada es la que más está tardando en recuperarse.

En julio de 2019, 21.4 millones de mujeres estaban ocupadas y 33.6 millones de hombres; para abril de 2020, en medio de la pandemia, disminuyeron a 16.8 y 26.5 millones, respectivamente, mientras que para julio, la población femenina se incrementó a 18.4 millones –tres millones menos que hace un año– y la masculina a 31.4 millones, según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

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Una de las razones por las que la situación laboral para la población femenina tarda más es porque siete de cada 10 mujeres pertenecen al sector terciario, de servicios, y que tiene mayor contacto con la gente, como es el caso de restaurantes, hoteles, entre otros, que son las últimas áreas en retomar actividades.

“El problema ya venía estando en la desigualdad de la participación entre hombres y mujeres, pero de manera relativa en la mujer no se ha logrado recuperar, porque hay una redistribución de los trabajos de la mujer en lo sector terciario, en el que participan 70% de mujeres y menos se ha incorporado”, expuso Edgar Vielma, director General de Estadísticas Sociodemográficas del INEGI, en el XXI Encuentro Internacional de Estadísticas de Género.

La reducción de la actividad económica afectó en primera instancia a las trabajadoras informales que perdieron su sustento de vida de forma casi inmediata, sin ninguna red o posibilidad de sustituir el ingreso diario en general. Actualmente, la tasa de participación de las mujeres en el mercado laboral en México es de 39.2%.

Las mujeres en el mercado laboral

Verónica Alaimo, especialista sénior de la División de Mercados Laborales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), señaló que a raíz del COVID-19, las mujeres trabajadoras han tenido que combinar su trabajo remunerado con tareas del hogar, educación de los hijos y tareas de cuidado, responsabilidades que recaen sobre ellas.

En México, las mujeres asumen en promedio 39 horas semanales de trabajo no remunerado de cuidado de personas y de hogares, es decir el doble de tiempo que los hombres, lo que impacta en el desarrollo de sus carreras, afecta su competitividad y eficiencia, las obliga a dejar pasar oportunidades y les crea obstáculos para obtener promociones y aumentos.

“Esto preocupa porque necesitaríamos estar viendo de parte de la política pública programas que cambien los incentivos, que a pesar de que las mujeres se están llevando la mayor carga dentro del hogar, puedan lograr romper la barrera y logren permanecer en el mercado laboral e incluso crecer en él”, señaló Masse.

Al respecto, ONU Mujeres planteó unas sugerencias para atender estas situaciones con perspectiva de género y corresponsabilidad desde las empresas o centros de trabajo, como enviar un mensaje un claro a todo el personal que reconozca la carga de cuidados generada por el contexto actual; establecer una lista del personal que tiene carga extra de cuidados por las medidas ante la COVID-19, dividida por áreas; solicitar que cada equipo de trabajo busque una repartición temporal de tareas urgentes, para liberar parte del tiempo del personal que atiende estas tareas, entre otras.

Ayala refirió que en cuanto a la brecha salarial, por ejemplo, las mujeres que son las que están al frente de la “batalla”, es decir que trabajan en sector salud o educación, que en estos momentos son primordiales, ganaban antes de la pandemia en promedio 1,320 pesos mensuales.

“Es la paradoja social de las mujeres, tenemos más desempleo y más trabajo”, comentó ya que existen jornadas laborales adicionales en la casa, lo que aunado a la brecha salarial y a las oportunidades, las coloca en una posición vulnerable.

Mientras no cambiemos el chip va a ser más difícil que el país gane al ingresar a estas mujeres en un mercado laboral mucho más justo.

La especialista del BID escribió que el impacto de la crisis en las mujeres pone en tela de juicio los avances que se habían logrado en este nuevo siglo para cerrar la brecha de género. Sostuvo que se debe asegurar que más mujeres puedan acceder a un empleo formal superada la etapa de confinamiento e incorporar activamente la dimensión de género en las estrategias de respuesta ante la pandemia, mientras que dentro del mercado laboral, es necesario que las políticas de reactivación económica las incorporen proactivamente.

Con ella coincidió Masse, quien dijo que el riesgo es que se reviertan los avances conseguidos. “No se está rompiendo con la inercia, tenemos una brecha de género en la economía muy grande y el gran riesgo de la pandemia es que se reviertan avances que se han tenido en los últimos años y que inclusive sean brechas aún más difíciles de cerrar”, afirmó.

El trabajo en la postpandemia

La denominada “economía de los encargos o de plataformas” crecerá aún más que en las crisis mundiales anteriores, donde las personas perciben ingresos por pequeñas tareas que solicitan las empresas, principalmente a través de plataformas digitales, que ponen en contacto personas que ofrecen determinados servicios con otras que los necesitan. Asimismo, se crearán nuevos puestos de trabajo y por ende nuevos empleos, como son los responsables de manejo de crisis sanitarias, limpieza y desinfección de espacios, atención y cuidados de la salud mental en el trabajo, seguridad laboral, repartidores, ciberseguridad, desarrolladores de software, servicios de salud a distancia, y todos aquéllos que requieran una alta especialización. Por otra parte, el aumento del desempleo mundial en la era del coronavirus dependerá de la evolución futura de la pandemia y de las medidas políticas que se adopten. Las personas que trabajan en la sanidad, los servicios sociales, la educación y la administración pública tienen más posibilidades de mantener su empleo después de la pandemia, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El regreso a la denominada nueva normalidad en el trabajo llegó con muchos cambios en las empresas, en la forma de desarrollar sus funciones, pero también han cambiado los espacios de trabajo y la forma en la que nos relacionamos con los clientes, los proveedores y el personal. El reto ahora es conservar la competitividad, la eficiencia de los procesos y el crecimiento económico, pero al mismo tiempo cuidar de la salud de las personas a sabiendas que el capital más poderoso e indispensable en las empresas es el talento humano. https://www.milenio.com/opinion/varios-autores/voces-ibero/el-trabajo-en-la-postpandemia.

La denominada “economía de los encargos o de plataformas” crecerá aún más que en las crisis mundiales anteriores, donde las personas perciben ingresos por pequeñas tareas que solicitan las empresas, principalmente a través de plataformas digitales, que ponen en contacto personas que ofrecen determinados servicios con otras que los necesitan. Asimismo, se crearán nuevos puestos de trabajo y por ende nuevos empleos, como son los responsables de manejo de crisis sanitarias, limpieza y desinfección de espacios, atención y cuidados de la salud mental en el trabajo, seguridad laboral, repartidores, ciberseguridad, desarrolladores de software, servicios de salud a distancia, y todos aquéllos que requieran una alta especialización. Por otra parte, el aumento del desempleo mundial en la era del coronavirus dependerá de la evolución futura de la pandemia y de las medidas políticas que se adopten. Las personas que trabajan en la sanidad, los servicios sociales, la educación y la administración pública tienen más posibilidades de mantener su empleo después de la pandemia, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El regreso a la denominada nueva normalidad en el trabajo llegó con muchos cambios en las empresas, en la forma de desarrollar sus funciones, pero también han cambiado los espacios de trabajo y la forma en la que nos relacionamos con los clientes, los proveedores y el personal. El reto ahora es conservar la competitividad, la eficiencia de los procesos y el crecimiento económico, pero al mismo tiempo cuidar de la salud de las personas a sabiendas que el capital más poderoso e indispensable en las empresas es el talento humano. https://www.milenio.com/opinion/varios-autores/voces-ibero/el-trabajo-en-la-postpandemia