Home office divide opiniones

Por un lado es la lucha contra el estrés y por otro es estar cerca de la familia y lejos del tráfico

La modalidad del trabajo “home office”, propiciada por la pandemia de Covid-19, mantiene opiniones divididas, mientras hay casos como Yuridia, analista y gestora de riesgos que ansía volver a la normalidad, al no realizar trámites de manera rápida, lo que le provoca molestias y estrés; en contraparte, está Mara es administradora y se encuentra a gusto, pues evita el tráfico y tiene más tiempo para convivir con su hija.

“Mi trabajo es acudir a oficinas de gobierno y solicitar diversos trámites, pero desde la pandemia redujeron el personal que brinda atención, hay que hacer citas en línea y de todos modos llegas y tienes que esperar, los gobiernos aún no están listos para atender a distancia”, comenta Yuridia.

Una parte importante de su trabajo es realizar recorridos de supervisión en locales y giros comerciales para iniciar los trámites y licencias, lo cual dejó de hacer, pero ocupa el tiempo para avanzar en tener lista la documentación para el ingreso de los pendientes.

“Me estresa mucho que aunque en algunas dependencias tratan de evitar la distancia, de todos modos hay que esperar y luego ponen a menos gente a atender, si no salgo para morir del virus, me muero de aburrimiento”.

Caso opuesto es el de Mara, quien reconoce que al principio le costó trabajo para adaptarse a trabajar en casa, tanto por las clases de su hija, que cursa primaria, como para buscar el espacio adecuado para colocar el equipo necesario para realizar sus actividades.

Su labor como administradora de una empresa de servicios le permite trabajar a distancia, aunque tuvo que traer su equipo de cómputo para poder realizar su trabajo de forma más eficaz.

“El primer mes si me costaba trabajo adaptarme, estar pendiente de mi oficina y estar al pendiente de las clases de mi hija, pero después nos fuimos adaptando, mi hija ya sabe conectarse a la clase y yo ya me puedo dedicar a mis labores y avanzamos igual”.

Israel es ingeniero en sistemas, trabaja para una empresa mexicana de línea blanca, toma con tranquilidad laborar y reportar desde su casa, reconoce el esfuerzo de todos los sectores productivos en el país pero en áreas administrativas se pierde la noción del tiempo que transcurre y la percepción de la productividad.

“Anteriormente tenía en mi semana calendarizadas siete reuniones y hoy tengo siete reuniones en un solo día, eso es mentalmente es más desgastante, atender una llamada para un tema específico, hacer otra y de repente llega a un punto de la semana en donde te preguntas en dónde estás parado y pierde uno la noción de los días y puede llegar al cierre de la semana y tener la percepción que no hice nada”.

Por la naturaleza de sus funciones en la empresa y constantes viajes ya estaba familiarizado en el trabajo a distancia pero la adaptación al confinamiento con la familia modificó la dinámica de convivencia.

“Ya habitualmente tenía la facilidad de trabajar desde casa pero no de una manera constante, por mis labores dentro de la compañía tenía que viajar frecuentemente y eso me permitía estar en lugares que no necesariamente eran mi lugar fijo de trabajo, pero se trabaja más, las jornadas laborales se han extendido”.

Rosalba es contralora en una empresa extranjera por lo que parte de su trabajo es viajar para presentar reportes y resultados financieros, desde las prohibiciones de la pandemia ha tenido que usar videoconferencias y adaptar una oficina en su casa.

“Todos están trabajando en casa, mi hijo en sus clases, mi esposo en su trabajo ya ocuparon el comedor, yo tengo que hacer muchas conferencias y decidí acondicionar un espacio en la parte de arriba, pero tenemos un hijo de dos años que no puede ir a la guardería y quiere estar todo el día con nosotros”.

Explica que paulatinamente están abriendo las oficinas de su empresa, donde tiene más conectividad y puede trabajar con más tranquilidad, pero mientras las escuelas y guarderías no abran no puede dejar de estar pendiente de su familia.

“Todos nos estamos adaptando pero mi hijo de dos años no sabe ni que pasa, el se despierta, come, quiere jugar y estar con nosotros pero todos estamos trabajando, para él es un poco más difícil, aprendía bien y hacia actividades en la guardería, ahora siento que es como un retroceso”, finalizó.

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