Trabajar desde casa trae tanto dolor como placer

Pirjo Kiefer, jefa de los servicios de diseño interior de Vitra, reinventa los espacios laborales. Afirma que “la oficina se convertirá en una plataforma mucho más social, servirá para crear un sentido de pertenencia a la empresa” y que no se perderán las reuniones cara a cara.

El teletrabajo implantado en muchos sectores a raíz de la pandemia –en España se ha pasado de que lo use un 4% de la población a un 16,4%, según un estudio publicado en septiembre por la consultora de recursos humanos Randstad– parece haber venido para quedarse, de ahí la aprobación de su regulación vía decreto ley por parte del Consejo de Ministros hace apenas un mes. Esto implica cambios logísticos y de estructuración: lleva a repensar las oficinas, establecer espacios profesionales en los domicilios y exige un reajuste mental del trabajador. «Nos hemos dado cuenta de que trabajar desde casa trae tanto dolor como placer», explica Pirjo Kiefer, jefa de los servicios de diseño interior de Vitra: «Por un lado, nos gusta la nueva flexibilidad de poder trabajar donde sea, cuando sea y de la forma en que queramos, compaginando de forma sencilla nuestro trabajo con nuestra vida personal. Pero por otro lado nos cuesta controlar todas las posibilidades e intentar establecer nuevas rutinas, y reconocemos la importancia de verse cara a cara cuando se trata de trabajo creativo y colaborativo».

¿Cómo serán las oficinas poscovid?

Kiefer ha sido la responsable de desarrollar los proyectos poscoronavirus para los clientes de la firma suiza de mobiliario de diseño. ¿Su desafío? Repensar los espacios de trabajo para adecuarlos a la pandemia e imaginar cómo serán las oficinas del futuro. ¿Su conclusión? Las oficinas poscovid tendrán menos mobiliario y más espacios comunes para reuniones y talleres. Lo que cambiará a raíz de esta pandemia, explica Kiefer, es que se combinará siempre teletrabajo y oficina, pero no se pasarán jornadas de ocho horas sentados en la silla ante una pantalla de ordenador en las sedes de las empresas: «La oficina se convertirá en una plataforma mucho más social. Servirá para crear un sentido de pertenencia a la empresa. Tiene que ofrecer una variedad de espacios para reuniones e intercambio. Habrá menos dependencia de los cubículos y estaciones de trabajo tradicionales en las empresas, porque ese tipo de labores que exijan concentración individual o las tareas administrativas se realizarán principalmente en casa. La oficina será clave para facilitar reuniones y talleres híbridos y nuestra oficina en casa se convertirá en nuestro ‘cubículo».oficinas poscovid

La versatilidad del espacio y la distancia social serán fundamentales.

¿Qué necesitamos en nuestros espacios de trabajo en casa?

Cree que este 2020 se ha gestado un cambio de paradigma en la forma de entender las rutinas laborales. «Para mí, la pandemia es un catalizador de un cambio muy necesario en nuestra comprensión del trabajo. Hay muchos empleados que invierten incontables horas a lo largo de su vida en desplazarse al lugar de trabajo, pierden ese tiempo y producen CO2, algo que no es saludable ni para ellos ni para el medioambiente. Pasan ocho horas en un escritorio intentando concentrarse y a veces resulta imposible», explica Kiefer. Esas funciones, sostiene, son las que se desarrollarán en los domicilios particulares. Para ello, apunta, es imprescindible contar con «una silla ergonómica, un monitor y una mesa o escritorio adecuados para evitar el dolor de cuello y espalda». Pero, señala Kiefer, el teletrabajo tiene la ventaja de poder cambiar de vez en cuando de espacio para despejarse y variar la postura: «¿Por qué no sentarse en el sofá durante una reunión por Teams o pasear por el pasillo durante una llamada telefónica en vez de estar en la silla?».

¿Seguirá siendo necesaria la presencia física en el trabajo?

«Los empleados necesitan ir a las oficinas. La gente quiere sentir que pertenece a algo más grande, que su trabajo tenga un propósito. Se podrían hacer reuniones de equipo en sitios de coworking para intercambiar ideas, pero ahí faltaría la cultura corporativa, que es importante para sentir esa pertenencia. Es como los museos, clubes, iglesias o restaurantes: la gente quiere ir a esos sitios para sentirse parte de un cierto grupo», argumenta. Por muchas tecnologías para facilitar reuniones virtuales que utilicemos, cree que los encuentros físicos no desaparecerán: «Reunirse en persona es muy importante. El lenguaje corporal es más importante que la palabra hablada. Durante las largas sesiones de Zoom o Teams todos experimentamos una sensación de desconexión del interlocutor, aunque se hagan con vídeo. El intercambio de ideas online resulta torpe y menos creativo. Por eso las empresas tendrán que repensar sus rutinas de reuniones: las meramente informativas se pueden realizar fácilmente de forma remota, pero los talleres colaborativos y los intercambios creativos serán más efectivos cara a cara, respetando los requisitos de distanciamiento y las normas de higiene».

¿Qué muebles y de qué materiales tendremos en la oficina?

Para Kiefer no hay dudas: en las oficinas poscovid habrá menos escritorios y sillas. «En 2018 Barber Osgerby [estudio de diseño industrial londinense de referencia] proclamó que el escritorio había muerto. Entonces parecía una afirmación provocadora y lejana, pero la realidad ha superado esas previsiones: las oficinas necesitarán centrarse en mobiliario que facilite la comunicación y el intercambio de ideas entre compañeros», explica. Cree que el mobiliario será más versátil y que tendrá que garantizar la distancia social: «Christian Drosten, director del Instituto de Virología del Hospital Universitario Charité, en Berlín, constató que la llamada infección por contacto a través de superficies parece desempeñar un papel menor en la propagación de la covid. Teniendo en cuenta que se transmite predominantemente de persona a persona estamos desarrollando enfoques específicos de planificación del espacio para implementar las reglas de distanciamiento físico en el lugar de trabajo. Además, hay materiales adecuados, como los plásticos o la madera MDF (fibropanel de densidad media). Según los expertos, la superficie irregular de los textiles, por ejemplo, reduce la posibilidad de transmisión, se cree que los textiles juegan un papel menor en la propagación del virus a través de la infección por contacto que las superficies duras».

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